Entrevista a Pavel Palazchenko: intérprete de Gorbachov

 

ENTREVISTA A PAVEL PALAZCHENKO, INTERPRETE DE GORBACHOV Y SHEVARDNADZE: EL ULTIMO INTERPRETE SOVIETICO

Pavel Palazchenko fue intérprete de inglés para el Secretario General del Partido Comunista y Presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov y para su Ministro de Asuntos Exteriores, Eduard Shevardnadze. Participó en casi todas las negociaciones con Estados Unidos desde 1985 hasta el fin de la URSS en diciembre de 1991.

Nació en 1949. Obtuvo su título de licenciado en traducción e interpretación en 1972 en el famoso Instituto de Traductores e Intérpretes «Maurice Thorez». Comenzó su vida profesional trabajando durante un año como profesor en su antigua escuela y como intérprete en Moscú. Tras seguir el curso de la ONU y aprobar los exámenes de acceso, llegó a Nueva York en 1974 donde trabajó hasta finales de 1979 en reuniones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad. En 1980, empezó a trabajar para el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética. Entre sus primeros trabajos, se encuentran las negociaciones para la reducción de armas convencionales en Viena y las de fuerzas nucleares de medio alcance en Ginebra. En 1984, formó parte como intérprete de la delegación soviética en las negociaciones sobre medidas de creación de confianza y seguridad en Europa. En 1985, trabajó por primera vez para el nuevo Secretario General del PCUS, Mijail Gorbachov, en una entrevista para un periodista indio.

En 1987, pasó a la sección de control de armamentos del departamento para Estados Unidos del Ministerio de Asuntos Exteriores. En esa época, empezó ya a trabajar regularmente para Shevardnadze y Gorbachov y no sólo interpretando, sino como asesor, redactor de discursos, traductor, redactor de informes e incluso confidente (a la vuelta de los viajes de estado, en el avión, Gorbachov y Shevardnadze solían pedirle su opinión sobre los detalles de las negociaciones y resultados así como su impresión sobre ciertos asuntos). Al mismo tiempo, escribía para un periódico de gran circulación, «Trud», artículos sobre temas políticos y militares. Los periodistas extranjeros le solían entrevistar en su calidad de asesor y miembro del gabinete de Gorbachov. Rápidamente, se convirtió en un personaje respetado y conocido en la Unión Soviética, y su opinión era solicitada con frecuencia y no sólo sobre política exterior sino también interior (entre otros por futuros ministros como Kozyrev o por un futuro Primer Ministro como Primakov).

En 1990, Gorbachov le ofreció un puesto en la unidad de asuntos exteriores de su gabinete donde continuaría con su trabajo de intérprete combinándolo con el de redactor de discursos y asesor sobre control de armamentos en las negociaciones entre EEE UU y URSS.

Entre los personajes históricos a los que ha interpretado se encuentran el Primer Ministro de la India, Gandhi; el de Canadá, Mulroney; el Rey Hussein de Jordania; el Primer Ministro de Israel, Shamir y su Ministro de Exteriores David Levy; el Presidente del Gobierno de España, Felipe González y el Rey Juan Carlos; los Primeros Ministros del Reino Unido Margaret Thatcher y John Mayor y por supuesto los Presidentes de EEUU, Reagan y Bush, y sus Ministros de Exteriores Schultz y Baker. También, ha interpretado más de una vez entrevistas entre Gorbachov y Shevardnadze para CNN.

Pavel ocupó el puesto de más responsabilidad que podía ocupar un intérprete de su país. Además, lo hizo en un momento histórico especialmente importante: en los años que precedieron la defunción de un estado, la URSS y de un sistema: el comunista.

Pavel es simpático y modesto: «no se por qué me eligieron para ese cargo», responde a mi pregunta sobre la razón de que fuera él el elegido como intérprete de Gorbachov. Se parte de risa cuando le digo que es el Pelé o el Maradona de la interpretación, que muchos chavales le tienen como modelo e ídolo cuando empiezan la carrera y que ningún intérprete le ha olvidado. Le preocupa el futuro de la profesión pero tiene confianza en su supervivencia.

En lo único que no ha tenido éxito Pavel es en cumplir uno de los requisitos de nuestra profesión: el intérprete debe ser invisible, pasar inadvertido y no siendo protagonista, favorecer la comunicación. Porque ¿quién no recuerda a ese hombre calvo y con bigote que siempre estaba entre Gorbachov y Reagan y que parecía el más listo de los tres? Pero está perdonado… por tener éxito.

En su libro «My years with Gorbachov and Shevardnadze» ejerce al mismo tiempo de historiador, de comentarista de los hechos históricos que le tocó vivir en primera línea desde la atalaya privilegiada que le daba su puesto en el Ministerio de Asuntos Exteriores primero y en el Gabinete del Presidente después, de novelista que se lee con interés y fruición, y de observador. Pavel comenta acontecimientos de política exterior como las cumbres Estados Unidos-URSS y otros viajes de estado de Gorbachov y Shevardnadze, la guerra del golfo, las negociaciones START y FACE pero también de política interior como la reforma de Gorbachov (perestroika y glasnost[1]), la pugna entre conservadores y reformistas, la llegada de Yeltsin a la presidencia del Parlamento ruso primero y de la Federación de Rusia después o el golpe de estado de 1991. Se trata de comentarios efectuados desde la perspectiva del protagonista que dispone de información de primera mano[2], del analista político y del escritor en periódico de gran tirada. Más que unas memorias, este es un libro de historia comentada.

Nuestra entrevista se presenta desde una perspectiva lingüística, la del intérprete. Pero para el que esté interesado en la historia reciente de Rusia y los últimos años de la URSS, el cambio de sistema (la transición del comunismo al capitalismo), etc, este libro es lectura obligada.

Y aquí empieza nuestra entrevista.

P.Pável, háblanos de tus orígenes. ¿Cuándo y porqué decidiste ser intérprete ? ¿Dónde estudiaste interpretación? ¿Cuáles son tus lenguas de trabajo?

R.A los 14 o 15 años ya pensaba en un trabajo futuro relacionado con los idiomas pero no sabía en concreto cuál: intérprete, profesor o periodista. Justo antes de matricularme en la universidad, decidí estudiar traducción e interpretación. Entré en el Instituto de Lenguas Extranjeras «Maurice Thorez» de Moscú, de donde salí diplomado en Traducción e Interpretación. Después, tuve la suerte de hacer el curso intensivo para intérpretes de la ONU en Moscú. Fue un curso de un año a cuyo término empecé a trabajar para la ONU en Nueva York. Mis lenguas de trabajo son ruso, inglés y francés activos y español pasivo. La lengua hacia la cual trabajaba más a menudo durante mi época en el Ministerio de Asuntos Exteriores de la URSS era el inglés; en las organizaciones internacionales trabajo en cabina rusa.

P.¿Dónde aprendiste tus lenguas de trabajo? ¿Sin salir de Rusia? ¿No hiciste viajes de estudiante ni cursos en el extranjero antes de empezar a trabajar?

R.Antes de acabar mis estudios y empezar a trabajar, ya salí una vez de la URSS cuando tenía 21 años pero no fue para seguir un curso de idiomas. Mis dos lenguas fuertes, inglés y francés, las aprendí sin salir de mi país gracias al excelente sistema de enseñanza de lenguas que existía en la Unión Soviética y que sigue existiendo hoy día en Rusia. El español, empecé a estudiarlo en Nueva York en los cursos de idiomas que la Secretaría de la ONU organizaba. Por eso, como empecé a estudiarlo tarde, el español es para mí una lengua pasiva, mi tercera lengua, y en mi opinión, bastante floja[3]aunque lo entiendo y leo.

Por supuesto, en este momento mi país es más abierto que antes y, por esa razón, para un joven que empieza a estudiar idiomas, es más fácil desplazarse a otros países a practicarlos. Además, las condiciones son distintas. Sería fantástico que el sistema de formación de lenguas actual en Rusia pudiera combinar los logros del antiguo sistema soviético con las posibilidades de libertad de movimientos que ofrece la situación actual.

P.Creo que el actual Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, que por cierto habla muy bien español, estudió en la misma escuela que tú. ¿Es cierto?

R.Sí. Conozco bien a Igor Ivanov porque cuando trabajaba con Shevardnadze y Gorbachov hizo carrera muy rápido. En los últimos años de Shevernadze como Ministro de Asuntos Exteriores de la URSS, Ivanov era su Jefe de Gabinete y gozaba de la confianza de los dos: de Shevardnadze y de Gorbachov. Además, estaba muy bien considerado entre los colegas por su enorme capacidad de trabajo, sus dotes organizativas y su brillantez para analizar los asuntos internacionales.

Es verdad que ha sido nombrado ministro en un momento difícil para Rusia y está en una situación muy complicada a causa de la crisis de Kosovo[4]. No se sabe qué va a pasar pero yo, por mi parte, tengo una alta opinión de él y estoy seguro de que todo le irá bien. Ivanov estudió en «Maurice Thorez» en la década de los sesenta y obtuvo un diploma de «Licenciado en traducción e interpretación» español-inglés. Fue embajador en España y amigo mío en el Ministerio de Asuntos Exteriores de la URSS. Cuando Primakov fue nombrado Primer Ministro, puso como condición para aceptar que Ivanov fuera nombrado Ministro de Asuntos Exteriores.

P.Muchos intérpretes rusos, por una u otra razón, trabajan o han trabajado a menudo hacia la lengua extranjera. Y no me refiero en consecutiva o enlace sino en cabina. He creído detectar entre muchos compañeros de cabina rusa la convicción de que es más fácil trabajar hacia la lengua extranjera que hacia la materna en simultánea. ¿Qué piensas y cuáles son tus argumentos?

R.Hay distintas opiniones. Yo creo que es más fácil trabajar hacia la lengua materna aunque hay muchos que creen que no. Su principal argumento es que cuando un orador habla en la lengua materna del intérprete, éste entiende todo y que aunque se tenga un vocabulario limitado en una lengua extranjera, «se puede hacer el trabajo». Creen que la tarea del intérprete es entender y transmitir el mensaje. Mi posición no es tan tajante: yo trabajo de las dos maneras y me resultaría difícil decir de qué manera trabajo mejor. Mi recomendación sería estudiar y trabajar principalmente hacia la lengua materna pero mi postura no es categórica.

P.¿Qué opinas de la interpretación indirecta? ¿No crees que en Rusia se centraban demasiado en trabajar desde y hacia el inglés y el francés y descuidaban la enseñanza de las lenguas exóticas o minoritarias?

R.No me opongo tajantemente a la práctica de la interpretación indirecta. Es inevitable. Por eso, un intérprete debe saber hacer bien tanto la interpretación directa (al orador) como indirecta (al orador a través de un compañero intérprete).

Por otra parte, creo que es deseable que el intérprete trabaje desde un amplio número de lenguas extranjeras y que se enseñe el mayor número posible de lenguas en escuelas y facultades o institutos superiores.

Hoy día, en Rusia se enseñan todo tipo de lenguas pero también se enseñaban antes en la URSS. Por ejemplo, en mi antigua escuela de intérpretes, que ahora se llama «Universidad Lingüística», se enseñan lenguas como el sueco, el portugués y el árabe, y por supuesto las grandes lenguas como inglés, español, francés, alemán, etc.

Por último, estoy de acuerdo en que un intérprete no sólo debe conocer las grandes lenguas sino también alguna minoritaria aunque alguna vez tenga que trabajar en interpretación indirecta porque es inevitable y alguien tiene que hacerlo. Además, algunos intérpretes trabajan muy bien y se puede «consumir» su discurso en interpretación indirecta muy fácilmente.

P.Parece ser que en ciertas reuniones de alto nivel, el intérprete trabaja hacia la lengua extranjera. Aunque a ti esto te parecerá obvio, para muchos compañeros y estudiantes que leen esta revista no lo es. ¿Podrías explicarnos por qué se trabaja así ?

R.Claro. La razón es que el intérprete es miembro o integrante de la delegación de su país. Conoce o debe conocer la posición de su país con todo detalle. A veces, el intérprete hace al mismo tiempo la función de intérprete y diplomático. Por eso, como norma general, la interpretación de enlace a alto nivel se hace de la lengua nacional a la extranjera. Y no sólo en Rusia, porque en la época de las famosas conversaciones entre el Presidente Reagan o la Primer Ministro Thatcher con Gorbachov, yo trabajaba hacia el inglés y el intérprete inglés o estadounidense, hacia el ruso. La razón, repito, está clara: el intérprete es miembro de la delegación en la mesa de negociaciones y trabaja en nombre de su país.

P.¿Cómo llegaste a ser intérprete de Mijail Gorbachov?

R.En la época en que yo empecé a trabajar en el MAE, Víctor Sujodrev llevaba mucho tiempo trabajando de intérprete de los dirigentes soviéticos: de Jrushev, Breshnev, Gromiko, y otros. Y llegó un momento en el que le ofrecieron un importante cargo diplomático fuera de la URSS y hubo que buscarle un substituto. Había distintos intérpretes para ese cargo: yo era uno de ellos y me eligieron a mí.

La mayor parte del trabajo para Gorbachov lo hacía yo pero no era el único. Nos llevábamos muy bien y él, por alguna razón que desconozco, me eligió a mí aunque muchos de mis colegas podían haberlo hecho muy bien.

P.¿Puedes describir las cumbres entre Gorbachov y Reagan? ¿Cómo trabajabas, sólo en consecutiva o había también simultánea?

R.Por lo general, se celebraban reuniones uno a uno entre Ministros de Exteriores o Presidentes con interpretación consecutiva. Además de los intérpretes, en muchas ocasiones pero no siempre, también había diplomáticos que tomaban notas. El intérprete no tomaba notas. Cuando las delegaciones se hicieron más amplias en 1985, con participación no únicamente de ministros sino también de expertos se empezó a utilizar la simultánea. La primera vez fue a propuesta de Shultz, el Ministro de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, en Helsinki. Shevernadze estuvo de acuerdo en utilizar interpretación simultánea y fue un éxito.

Durante las reuniones entre Gorbachov y Sheverhadze por una parte, y Schultz y Reagan por otra, se trabajaba tanto con simultánea como con consecutiva. Sin embargo, la simultánea no era la mejor manera de trabajar porque se perdía intimidad entre los líderes ya que «les separaban los auriculares». El mejor sistema que se encontró fue una combinación de las dos aunque había veces en que la simultánea era indispensable: cuando había más de diez personas por delegación.

Los Presidentes y los Ministros de Exteriores decidieron que esa combinación era la mejor manera de trabajar. A mí me pareció bien y aunque no hubiera estado de acuerdo, «el jefe siempre tiene razón». Antes de esa reunión en 1985 a propuesta de Schultz, nunca se había usado la simultánea a alto nivel.

P.¿Puedes contarnos alguna anécdota? ¿Qué fue lo que más te impresionó durante tu trabajo con Gorbachov?

R.Tengo muchos recuerdos pero es difícil elegir un momento, anécdota o episodio. Creo que hubo momentos memorables e interesantes. Siempre prefiero decir que los momentos o episodios no fueron lo importante sino el conjunto. De esos años, lo que más me impresionó fue el proceso diplomático y político que se desarrolló ante mis ojos. Los detalles no tenían importancia, lo importante era el conjunto[5].

P. ¿Echas de menos tu trabajo con Gorbachov? ¿Le sigues viendo o trabajando para él? ¿Qué ha sido de tu vida desde que Gorbachov dejó de ser presidente de la URSS? ¿Dónde trabajas ahora?

R.Gorbachov creó una fundación de apoyo a la investigación política, social y económica y allí trabajan sus partidarios y correligionarios que se quedaron con él después de su marcha de la presidencia de la URSS. Yo también trabajo allí y lo más importante es que continúo apoyándole. Suelo ir frecuentemente con él de viaje a Estados Unidos y a otros países. Le ayudo en sus contactos con políticos en activo y con antiguos dirigentes de otros países. También le ayudo en sus contactos con la prensa. Mi trabajo es distinto ahora pero lo importante es que me permite reafirmar mi apoyo a Gorbachov y a su política.

También trabajo como intérprete para la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en Estrasburgo, la OSCE en Viena y la ONU en Viena y Nueva York, así como para el FMI y la OCDE. En Moscú, doy clase en mi antigua Escuela de Intérpretes. Además, escribo artículos políticos para el periódico «Moscovskie Nóvosti» de vez en cuando. Hace poco me publicaron uno sobre la crisis de Kosovo en otro periódico «Nezavízimaia gazeta».

P. Ha habido más de un intérprete, rusos incluidos, que han escrito sus memorias y con mucho éxito. ¿Escribirías tus memorias? Creo que hay mucha gente que las compraría…

R.Bueno, en realidad ya he escrito un libro titulado My years with Gorbachov and Shevardnadze. The memoir of a Soviet Interpreter. Penn State Press, 1997 en el que comento ese periodo. También he escrito otro libro, entre manual y diccionario, para estudiantes de interpretación, titulado Nesistematíchesky Slovar trudnostiei, tonkostiei y premudrostiei angliiskovo yaziká v sopostavleny s ruskim, Valent, Moskvá, 1999[6].

P.¿Qué cualidades crees que tiene que tener un intérprete de alto nivel ?

R.Dominio de los temas de trabajo, reflejos rápidos, buen conocimiento de sus lenguas de trabajo, de la política y de otros campos de especialidad. Debe saber un poco de todo pero, a ser posible, bastante de todo. Además, debe poseer otras cualidades: tacto, diplomacia y corrección. También debe ser un buen psicólogo y entender a la gente y a sí mismo. Aparte de las cualidades comunes a todos los intérpretes, debe tener intuición, comedimiento y por supuesto, nervios de acero. Además, debe cuidar su salud porque la carga de trabajo que tiene que soportar un intérprete de alto nivel puede hacer mella en su salud más que cualquier otro tipo de trabajo de interpretación.

P.Quizás seas uno de los intérpretes mas famosos del mundo o, por lo menos, una de las caras más conocidas en nuestra profesión. Tu trabajo no sólo ha servido de reclamo de la profesión sino que has encarnado los sueños de la mayoría de los estudiantes de primero de interpretación de muchas escuelas del mundo, del mismo modo que el chaval que juega al futbol en su barrio aspira a ser un nuevo Pelé, Maradona o Cruijff.

¿Qué dirías a estos estudiantes que deben hacer para llegar a donde tú has llegado?

R.El deseo de dedicarme a este trabajo lo llevo muy dentro de mí porque es mi vocación. A mí siempre me gustaron los idiomas, primero el inglés y después, el francés y el español. El español es un idioma especialmente bonito. Con él, se pueden expresar las ideas de manera más fácil y brillante. Con estas palabras, quiero dejar claro que entré en el mundo de la interpretación porque me gustan los idiomas pero también porque creo que es un trabajo muy digno, enriquecedor y porque, en mi opinión, contribuye al entendimiento entre los pueblos y a mejorar sus relaciones. Por otra parte, no todo es bonito en la profesión. El principiante puede preguntarse constantemente si es eso verdaderamente lo que quiere hacer porque el comienzo no es fácil y se cometen errores.

El que elija esta carrera, habrá hecho una elección muy buena e interesante. En mi segundo libro, reflexiono sobre si nuestra profesión no se quedará desfasada por el hecho de que el inglés se haya convertido en una lingua franca. Es un tema muy interesante pero, personalmente, creo que la necesidad de contar con intérpretes seguirá presente a corto plazo. Por ejemplo, en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y en otras Organizaciones se observa claramente la necesidad de la interpretación, sobre todo porque continuamente van ingresando nuevos países y van llegando nuevos diputados que no necesariamente entienden inglés. En todo caso, sigue habiendo una legítima duda sobre la necesidad del trabajo del intérprete pero no a corto plazo.

Gracias, Pavel por concedernos esta entrevista.

 

[1] Reforma y transparencia en español.

[2] Pero sin violar el secreto profesional como prescribe el código de ética del intérprete, advertencia que ya leemos en las primeras páginas de su libro.

[3] Nota del entrevistador : el español de Pavel es excelente.

[4] Esta entrevista coincidió con los bombardeos de la OTAN sobre objetivos serbios en la República Federal Yugoeslava.

[5] Como Pavel no se lanza, me permito, discrecionalmente, seleccionar una cita suya sobre una visita de estado: «Felipe González fue uno de los dirigentes extranjeros que más me impresionaron: bien informado, claro en sus ideas y apasionado defendiendo sus convicciones. Durante el golpe de estado de agosto [contra Gorbachov en la URSS] no dudó en alzar su voz contra los conspiradores. También, telefoneó a Bush, de quien se decía que tenía dudas sobre qué decir y a quien le preocupaba que una condena enérgica de «las nuevas autoridades» pudiera poner en peligro los logros de los últimos años y hacer resurgir la guerra fría. El Presidente de Francia, Mitterrand, tenía el mismo tipo de dudas pero no González».

[6] La traducción que Pavel da al inglés de su libro es la siguiente: An unsystematic dictionary of difficult, fine and tricky points of the English Language compared to Russian.

 

 

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