Entrevista a Stephen Pearl, jefe de cabina inglesa de la ONU en Nueva York

 

INTÉRPRETE A PALOS


Entrevista a Stephen Pearl, intérprete de cabina inglesa


Javier del Pino



Entrevista publicada en Lingua Franca, le Bulletin de l’Interprétation au Parlement Européen, Vol.3, N.9, 20 de noviembre del 2000.

Stephen Pearl nació en Londres hace muchísimo tiempo, durante la segunda guerra mundial, "en una familia monolingüe", recalca. Su educación dejó mucho que desear porque en tiempo de guerra no había escuela a la que asistir. Dice que durante su primera clase, le enseñaron a hacer – tenía cinco años - retales de lana que luego el profesor cosería para hacer mantas destinadas a los prisioneros de guerra. "Esa fue mi contribución al esfuerzo nacional de guerra".

Fue a un internado británico hasta los 18 años, edad en la que quiso hacer el servicio militar "para quitármelo de enmedio lo más rápido posible". Un día varios tipos de los servicios secretos de Su Majestad le pidieron a un grupo de reclutas más o menos selecto del Ejército y algo menos selecto de la Armada y la Aviación que les acompañaran a una sala, echaron la llave a la puerta y le dijeron: "Vais a aprender ruso por si se produce un ataque de un posible agresor". El nombre del posible agresor no se le dijo. Era secreto. Durante el curso de ruso, todos abrigaban la remota esperanza de que “si estallaba la tercera guerra mundial, fuera contra, por ejemplo, Venezuela, y que les mandaran a Egipto a estudiar español”.

Se les envió a unos cuarteles abandonados cerca de Londres para un curso inicial de seis semanas al que siguió un examen. Tras el examen a unos se les envió a un curso especial de doce meses al Departamento de Estudios Eslavos de Cambridge. A otros se les envió de vuelta al ejército y a la mayoría a Alemania para vigilar las transmisiones de radio rusas Los seis últimos meses los pasó en Bodmin (Cornualles) donde se les adiestró en aplicaciones militares y en usos del idioma. De allí, salió pudiendo decir el nombre de 96 piezas del MIG 15 (pero olvidándolas tan rápido como las aprendió), comentarlas y pudiendo presentar la teoría del vuelo de un avión en ruso y posteriormente sintiendo cariño y nostalgia por los pintorescos pueblos de pescadores de la costa de Cornualles.

Nunca se les informó sobre los posibles usos que habría que dar a su conocimiento de la lengua en caso de un “posible ataque de un agresor potencial” – “algo que seguimos sin saber hoy día”. Posteriormente, durante visitas a la URSS mi conocimiento de la lengua rusa no sirvió para disipar la sospecha de que yo estaba en allí en algún tipo de misión de espionaje; después de todo, ¿qué clase de gobierno esperaría tan pacientemente hasta la tercera guerra mundial para recoger los frutos de su inversión de buena gana? "¡Qué ironía!", dice Stephen. "Porque resulta que hice el curso precisamente en Cambridge que es donde los rusos reclutaban a sus espías británicos".

El inconveniente que presentó hacer la mili antes de ir a la universidad fue que pasaron tres años entre el momento en que acabó sus estudios secundarios y el día que empezó la universidad. "Entretanto, me había estado llenando la cabeza de ruso". Pero persistió y se matriculó en lenguas clásicas y literatura, y cuatro años después obtuvo su título de licenciado tras haber estudiado asignaturas como latín, griego, literatura, filosofía e historia antigua. "La formación adquirida era magnifica…siempre que pudiera buscarme la vida con otra cosa". "Después de mucho reflexionar, llegué a la conclusión de que me faltaban sólo cuatro cosas: talento, ambición, habilidades comerciables y enchufe. Así que lo primero que hice fue ir a Alemania de vendedor de enciclopedias a soldados estadounidenses. No vendí ninguna, así que como estaba desesperado, encontré trabajo de profesor de inglés en un "Gymnasium für Madchen" en Francfort. Pero eso es otra historia"…

Después, volvió a Inglaterra y recibió una oferta para viajar a Turquía a trabajar de tutor en la familia de un catedrático de su antigua universidad que viajaba a Estambul a dar un curso de Civilización Occidental que él describía como "From Plato to NATO”. Pasó un año en Estambul donde intentó aprender turco para justificar su presencia pero resultó ser cosa difícil porque fue la primera lengua no indoeuropea con la que estuvo en contacto, lo que le obligó a poner en orden sus ideas sobre las características universales de las lenguas. Trabajó de profesor suplente en Londres y también hizo otros trabajos. Un día vio un pequeño anuncio en un periódico que decía: "Se buscan intérpretes para la ONU". Se pedía ruso en grandes letras y francés en letras muy pequeñas. "Solicité ese trabajo sin saber nada de la ONU ni de interpretación. Para colmo, casi había olvidado el ruso que aprendí en la mili". Como muchos estudiantes, Stephen había aprendido francés en el bachillerato, así que se dijo como Sherlock Holmes a Watson: "Cuando has acabado con lo improbable, solo te queda lo imposible"…

Acto seguido, Stephen concertó una entrevista con un responsable del Centro de Información de la ONU en Londres. Le entrevistó un “caballero inglés a quien en aquel entonces yo habría descrito como de edad avanzada aunque seguro que era mucho más joven que yo ahora”. Le leyó unos fragmentos de Pravda y de Le Monde "que sólo entendí gracias a lo lento que leía y a su fuerte acento inglés. Si el lector hubiera sido francohablante no estaría hoy aquí contigo"...

Entretanto, había conseguido su primer trabajo serio como lector en una Escuela de Bellas Artes. Estamos en el año 1961. Su mayor logro fue "formar un equipo de tenis de mesa con los estudiantes y ganar un partido a la Royal Academy of Music”. Poco después, le llegó una carta de la ONU en la que se le decía que se olvidara de la película ("lo que yo esperaba"). Sin embargo, una semana después, le llegó un cable de la ONU en el que se le pedía que fuera a Nueva York como estudiante de interpretación durante tres meses. "Supongo que lo que pasó fue que como tardaron tanto en comunicar los resultados a los aprobados, cuando lo hicieron, estos, o ya no estaban interesados o habían desaparecido… y me encontraron a mí". Aunque yo ya tenía un trabajo serio, era lo suficiente joven y entusiasta para viajar al Nuevo Mundo.

Entre las cosas que le atraían de ese viaje, estaba la posibilidad de navegar en un trasatlántico, que seguía siendo el principal medio de transporte para cruzar el charco. "No dejaba de pensar en las películas que había visto en las que se describía la vida a bordo de un transatlántico, el consomé que te servían a las once de la mañana en la hamaca, y los deportes de cubierta… y pensé que esa era mi oportunidad de vivir una vida de estrella de cine durante cinco días". Cuando llegué a Nueva York, me decepcionó un poco que no solamente no había una delegación encabezada por el Secretario General de las Naciones Unidas para recibirme en el puerto sino que ni siquiera habían dejado una nota para mí en el hotel.


En aquellos días, los meses de julio y agosto eran meses de calma en Naciones Unidas y el Jefe del Servicio de Interpretación – y su segundo – estaban de vacaciones. “Mi llegada fue claramente un estorbo. No pude evitar recordar siniestramente una película totalmente distinta que había visto unos años antes y que no se me iba de la cabeza desde entonces. En esa película, al héroe le llamaban al despacho oval de la Casa Blanca para enviarle a una peligrosa misión con el fin de salvar a la nación y al mismísimo presidente. La misión era tan secreta que no se guardaba registro de su existencia. Durante el desempeño de su misión, le detenían, juzgaban y condenaban a la pena de muerte. El héroe enviaba un mensaje al presidente y mientras los minutos pasaban inexorablemente hacia su cita con la silla eléctrica el alcaide de la cárcel venía a verle para decirle que el presidente acababa de morir”. 


En la ONU, Stephen descubriría pronto que no había sistema de formación de intérpretes, que lo único que había eran aquellos viejos magnetófonos de cinta que se rompían cada dos por tres y dos o tres tipos haciendo ejercicios individuales. "Si eras joven y guapa, alguno de aquellos caballeros te ofrecería su ayuda. Como yo no entraba en esa categoría, el único que me “ayudó” fue el jefe, que llegó un día a escucharme y me dijo que estaba mal traducir arrêter por arrest. “Esa fue mi formación de intérprete ”.

Seis semanas después de llegar a la ONU como nulo total en interpretación, le metieron en cabina para interpretar en su primera reunión. Era una reunión del grupo afroasiático en la que este iba a presentar sus condolencias a Irán por el terremoto que acababa de asolar a este último país. Era la época del Sha. "Desgraciadamente, mi conocimiento del francés no era tan avanzado como para entender el término "tremblement de terre", lo que supuso un grave inconveniente dado el tema de la reunión"…


-¡Pero estabas practicando en cabina muda!, ¿no?


-"¡Que va!… En directo y sólo ante el peligro".

Poco después, se examinó de ruso y aprobó por los pelos, pero suspendió el francés. Uno o dos meses después, se volvió a examinar de francés, aprobó y se quedó a trabajar en la ONU. "Si me hubieran dicho un año antes que en el futuro me ganaría la vida trabajando de intérprete no me lo hubiera creído". "Ya ves que mi trayectoria no es la típica. La mayoría de los intérpretes, al menos los de antes, se educaban en familias multilingües o, por lo menos, estudiaban idiomas desde pequeños. En último extremo, estudiaban idiomas en la universidad. Yo no disfruté de ninguna de esas posibilidades pero sí que tuve una a la que no se le daba importancia entonces y a la que incluso hoy día apenas se le presta atención: el dominio de la lengua materna – algo que se suele confundir con una cosa totalmente distinta, a saber, el ser hablante nativo de una lengua.

Poco después de haber empezado a trabajar para la ONU sin preparación lingüística alguna, se le obligó a trabajar en el Comité Asesor de Cuestiones Administrativas y Presupuestarias, un comité pequeño pero importante. Como el trabajo allí era muy confidencial, la administración insistía en que sólo hubiera un intérprete que hiciera consecutiva del francés, ruso y español hacia el inglés. "¿Te preguntarás cómo le confiaron esta tarea a alguien que apenas se acordaba del ruso que había aprendido antes de la universidad, con un francés de bachillerato, y que no tenía ni idea de español?". "Pues resulta que era un trabajo de lo más desagradable que te puedas imaginar y que el intérprete que hacía ese comité estaba loco por largarse y no paraba de quejarse. Yo no tenía ni idea de conseca, ni había hecho nunca ejercicios, ni nada de nada. Cuando fui al Jefe del Servicio de Interpretación y le dije que no tenía ni idea de español, la respuesta que me dio merece quedar para la posteridad": "¡Pero Constantín tampoco sabe español y nunca se quejaba!"…(Constantín era el intérprete que quería largarse del comité). 


Así que Stephen tuvo que ponerse a estudiar español a marchas forzadas. La otra razón para estudiar español era que cuando hacía simultánea tenía que sacar el español de cabina francesa y ciertos colegas de esta cabina “no eran por cierto maestros del arte de la interpretación simultánea o de la lengua española”. Otra consecuencia de esta dependencia – que no es en absoluto la única de ese tipo en los anales de la interpretación de conferencias - “la observé en una ocasión en que intervino un orador hispanohablante en una reunión de la ONU”. Stephen tras perder valiosos segundos a la espera de que alguien comenzara a interpretar al orador en francés, conectó sus auriculares desesperadamente a la cabina rusa y se quedó más tranquilo cuando oyó al intérprete decir 'Señor presidente' en perfecto ruso a lo que siguió el eco de su voz pronunciando las mismas palabras en excelente inglés. Un comienzo prometedor al que, desgraciadamente, siguió ese tipo de jadeos entrecortados que se suele oír durante las llamadas telefónicas obscenas: dos intérpretes sin español intentaban sacar el español de la cabina del otro.

“Así que tuve que aprender español lo más aprisa que pude, en defensa propia". Cuando se supo que Stephen estudiaba español, algunos de sus colegas mejores y más experimentados empezaron a recriminarle que se pusiera a estudiar español si no sabía ni francés ni ruso. "Hubo tantas quejas que el jefe me hizo un examen. Llegó a la sala con el famoso magnetófono y después de 20 minutos de trabajo con un discurso en español de Venezuela, pronunció su fallo para la eternidad: "Sí, Pearl, justo lo que yo pensaba". Y ahí se quedó la cosa.


En 1994, se jubiló tras haber sido Jefe de Cabina inglesa durante 14 años. Durante su primer año de trabajo, Stephen ganaba más que el Primer Ministro británico gracias a la tremenda diferencia salarial entre los EEUU y Europa, y al tipo de cambio del dólar en aquel entonces. Y también porque entonces se pagaba relativamente mejor a los empleados de la ONU que ahora. Hoy día la ONU en Nueva York tiene dificultad para contratar a buenos intérpretes de Europa porque los sueldos son mejores en Europa y porque Nueva York tiene mala reputación como lugar para criar a los hijos.



Y tras esta introducción biográfica, pasamos a las preguntas…

1.         ¿Cómo llegaste a ser jefe de la cabina inglesa de la ONU en Nueva York?

La jefa anterior se cayó del caballo y no se recuperó.


2.        Háblanos de tu trabajo como Jefe de cabina inglesa en la ONU, Nueva York.

Aparte de interpretar, como jefe de cabina inglesa me encargaba de controlar y evaluar a otros intérpretes, de la contratación, de organizar exámenes, etc. Como en la ONU se habla tanto inglés, los intérpretes de cabina inglesa trabajan mucho menos que los otros colegas. Difícilmente escuchan en algunas reuniones otro idioma que el inglés. Por esa razón, era bastante más difícil encontrar suficiente material para evaluar el rendimiento de los intérpretes de cabina inglesa que para el resto. En cambio, el jefe de cabina china podía asistir a cualquier reunión o grabar el trabajo de sus intérpretes en cualquier reunión en la que hubiera interpretación con chino y estar completamente seguro de que encontraría suficiente material para basar su evaluación de todos los intérpretes chinos presentes en esa reunión. Por ejemplo, si yo me hubiera presentado en una reunión hubiera perdido varias horas intentando escuchar a los intérpretes para poder evaluarles sin resultado alguno. Porque los intérpretes lo único que hacían era decir: "Tiene la palabra la delegación X…"

Alguien dijo que “sólo la verdad te libera”. Esta máxima tiene una aplicación concreta en el arte de la interpretación simultánea pero tanto su valor para los intérpretes como la reticencia de éstos en aplicarla es, probablemente, al menos tan importante como en otros ámbitos de la vida. Por “verdad” en este caso me refiero a escuchar críticamente al trabajo propio y con ello me refiero en concreto a establecer una cuidadosa y dolorosa comparación del trabajo propio con, a ser posible, el texto escrito del original pronunciado. En las Naciones Unidas y, sin duda alguna, en otras organizaciones internacionales, las actas literales y las grabaciones de algunas reuniones están a disposición de los intérpretes; en el circuito comercial de no permanentes llevaría mayor esfuerzo y motivación el conseguirlas.

En este contexto, a los intérpretes se les puede distribuir entre los cuatro cuadrantes de un círculo. Aparte de las lecciones concretas de lingüística, traducción y técnica de la interpretación simultánea que se pueden aprender de este ejercicio, está el efecto saludable de hacer frente a la realidad – una vez que uno se ha recuperado del choque. La distribución a cuatro sería más o menos la siguiente:


1) los que se creen buenos y tienen razón;


2) los que se creen buenos y están equivocados;


3) los que se creen malos y tienen razón y


4) los que se creen malos y están equivocados.

No debe hacer daño a nadie que los intérpretes de la categoría 1 encuentren una sólida corroboración de su opinión. Los de la categoría 2 deberían poder identificar cuáles son sus lagunas y, dependiendo de su carácter, deberían ponerse a trabajar para superarlas o, si el golpe a su amor propio es demasiado fuerte, decidir si no es demasiado tarde para hacerse dentistas. También los intérpretes de la categoría 3, en función de su carácter, deberían al menos poder identificar problemas concretos que resolver siempre que sean remediables. Y los de categoría 4 deberían dar un más que bienvenido impulso a su moral y amor propio.

Por supuesto, este análisis es totalmente utópico puesto que, entre otras cosas, es apenas probable que sean precisamente los intérpretes cuya opinión de sí mismos es la más alejada de la realidad los que se tomen más molestias en investigarla.

Estoy seguro de que todos reconocemos a los intérpretes a los que persigue una sensación de catástrofe cuando quizás sólo han patinado en una o dos frases de un largo discurso - y quizás no tan mal -, del mismo modo que conocemos a intérpretes cuya complacencia y confianza es imperturbable aún cuando hayan omitido fragmentos enteros de un discurso.

3.         ¿En qué consistía la dificultad del trabajo en cabina inglesa comparado con otras cabinas?

Por una vez, una pregunta simple tiene una respuesta relativamente clara y simple - aunque no necesariamente breve... En toda la familia de la ONU, la interpretación al inglés tiene con mucho el mayor número de oyentes. En realidad, los oyentes de inglés - incluidos los oyentes por derivación - que son aquellos que escuchan a un intérprete que interpreta otro idioma indirectamente a través de cabina inglesa – son, por toda una serie de razones incluso más numerosos que los oyentes de lengua inglesa nativa. Hay veces en las que, cuando se habla ruso, todo el público depende de la interpretación al inglés, lo mismo que sucede cuando se habla chino y a menudo árabe. Esto es bastante desalentador por si mismo pero este hecho genera otro elemento crítico - en más de un sentido - de tensión. Como la mayoría de los hablantes de lenguas distintas del inglés, y sus delegaciones, son conscientes de que su público más "importante" escucha la versión inglesa de sus palabras, algunos de ellos, la mayoría de las veces, y la mayoría de ellos algunas veces, escuchan críticamente la interpretación al inglés; un hecho que se les recuerda forzosamente a los intérpretes de cabina inglesa de vez en cuando, sobre todo cuando se les somete a "acoso lingüístico" algo que no reduce en absoluto su nivel de preocupación. Mi artículo titulado The Other Three Eighths and the Four “F”'s 1 contiene una descripción de este fenómeno. “El hecho de que la sede de la ONU esté en Nueva York, Estados Unidos, y por consiguiente, en un país de lengua inglesa, aumenta el nivel de tensión nerviosa un grado más. En Nueva York y, en cierto sentido, en Estados Unidos en general, las Naciones Unidas no solo son fuente de noticias internacionales sino también, en cierta medida, locales, aunque solo sea por su impopularidad en ciertos círculos de gran influencia. A esto hay que añadir el hecho de que Nueva York es una de las capitales mundiales de los medios de comunicación, si no la capital de los medios de comunicación del mundo. Durante los largos años de enfrentamiento entre Oriente y Occidente de la guerra fría, y en concreto antes de la llegada de la perestroika a la URSS, el Consejo de Seguridad de la ONU era el campo de batalla y sus debates eran muy a menudo objeto de la más intensa cobertura de los medios de comunicación. Huelga decir que de los 20, y posteriormente con la adición del árabe como lengua oficial, 30 canales de interpretación, ninguno era escuchado con más atención e interés por los oyentes que dependían casi totalmente de él (puesto que al contrario del caso, digamos, del español o del francés, pocos oyentes podían entender el original ruso) y a ninguna cabina controlaba más críticamente el orador y su delegación. Esa era la tensión especialmente alta que sufría el intérprete del ruso al inglés aún más exacerbada por la intensa cobertura mediática en lengua inglesa. Para todos los fines administrativos, burocráticos y jerárquicos, la interpretación tiene el mismo valor independientemente de la lengua de destino pero en ciertas circunstancias algunos de estos animales ´son más iguales que otros´. Podría contar muchas anécdotas para ilustrar estas afirmaciones pero bastará con una breve. Un domingo, abrí el semanal de The New York Times y vi que una simple palabra que yo había pronunciado durante la interpretación del discurso del Ministro de Exteriores de Bielorrusia era el tema de una columna semanal titulada ´On Language´ del columnista William Safire. La palabra era pettifogging. ¿Puedes imaginarte que suceda lo mismo en el caso de una palabra, por muy ocurrente que sea, pronunciada durante la interpretación al español de una declaración en francés del representante de Chad?

4.         ¿Cómo es el trabajo en el Consejo de Seguridad y en la Asamblea General?

Un riesgo concreto que no es exclusivo de la Asamblea General de la ONU pero que probablemente proviene de allí, es que por toda una serie de razones, un acto denominado "Debate General" y que a lo mejor empezó así, ha degenerado con el paso del tiempo para convertirse en una lectura de discursos con la vista puesta en muchos casos, por supuesto, en el consumo doméstico del país del lector. Y digo "leer" deliberadamente porque por mucha imaginación que uno tenga no podrá describir este acto como "hablar" según se suele entender este verbo. Y esto se aplica en particular a representantes, incluso Jefes de Estado, de la inmensa mayoría de países que intervienen después de la primera semana de la Asamblea General y después de que los más célebres Jefes de Estado y de Gobierno del puñado de superpotencias hayan pronunciado sus discursos en una sala atestada y se hayan marchado y llevado consigo a los cámaras, entrevistadores, presentadores de televisión, periodistas y a un 86% del público con ellos.

5.         Yo, el año pasado, tuve una alumna en Bruselas de origen marroquí que estudiaba inglés y español en cabina francesa y tenía posibilidades de añadir árabe. Recientemente, he trabajado en la ONU con una compañera de cabina española con inglés y francés y a punto de añadir árabe. ¿No sería lo lógico que estas personas, una en cabina francesa y la otra en cabina española, interpretaran directamente el árabe? ¿En el Parlamento Europeo, con la excepción del finés, así es como se trabaja…¿Porqué no se ha hecho lo mismo en la ONU?

A la vista de las circunstancias actuales creadas por la tradición, por la inercia de la burocracia, etc, ¿qué iba a pasar entonces con los colegas de la cabina árabe que se dedican a eso ahora? Estarían de más…o se duplicaría el trabajo. Por eso digo que no hay lugar para los intérpretes del árabe o el chino pasivo a la vista de las circunstancias actuales "talladas en piedra". Cambiar la situación supondría una revolución ideológica. Te puedo citar un ejemplo: había un intérprete, antiguo traductor en la ONU con muy buen árabe que de repente se pasó a la interpretación. Y la cuestión surgió naturalmente: ¿Podría, debería, se le permitiría… interpretar del árabe? Trabajaba en la cabina inglesa y estuvo aquí un tiempo en Viena. Ahora está en Ginebra. Se me decía que su árabe era excelente y podría haber trabajado mejor que algunos de los intérpretes que hacen ida y vuelta desde y hacia el árabe. Pero resulta que no lo pudo hacer. Así que en este caso puede surgir una contradicción entre los criterios de calidad y los de versatilidad.

6.         Desde el punto de vista del intérprete, ¿en qué se diferencia la situción del chino y del árabe en la ONU de la de las otras lenguas oficiales?

En principio, solamente hablantes nativos de árabe y chino son contratados para interpretar en estas lenguas y a partir de ellas. En su mayoría, los intérpretes chinos que trabajan del chino al inglés en el sistema de la ONU y los intérpretes árabes, trabajan entre esos idiomas y el inglés o el francés. Alguna que otra vez se han presentado candidatos con árabe o chino pasivos (con o sin otra lengua pasiva) hacia inglés, francés o español pero sean cuales fueren las razones originales de este especial tratamiento lingüístico, administrativo, organizativo o incluso político, este modo de actuar está grabado en granito. Podría pensarse en un enfoque más flexible y abierto para sopesar los pros y los contras de esta práctica. Un inconveniente es que a veces hay que llegar a compromisos en una de las dos direcciones. Un candidato puede hacer un excelente trabajo del inglés al chino y trabajar deficientemente del chino al inglés o viceversa y lo mismo se aplica a los candidatos de árabe. Así que habría que efectuar una elección hipotética entre un candidato fuerte en la ida pero débil en la vuelta y un candidato que solamente es adecuado en las dos direcciones. En cierto sentido, un intérprete chino o árabe cuya debilidad yace en la "vuelta" (del chino o del árabe al inglés o el francés) puede proteger su flanco débil porque su trabajo se hará predominantemente hacia su lengua materna. Si se pudiera contratar a candidatos con árabe o chino pasivos para cabina francesa o inglesa de la misma manera que se hace con intérpretes de otras cabinas, se podría evitar este tipo de situación. Como los oyentes escuchan sobre todo inglés, una "vuelta" floja especialmente al inglés, llama la atención y puede provocar críticas. Sin embargo, una interpretación floja en la otra dirección es el lado oscuro de la luna lingüística y es más probable que pase inadvertida. Continuar debatiendo este tema nos llevaría a una cuestión recurrente y que nos aparta de lo principal, a saber si la interpretación simultánea se hace mejor desde o hacia la lengua materna. Y digo que nos aparta de lo principal porque la considero como el ejemplo clásico de una falsa dicotomía - calificándola casi como “petitio principii” o petición de principio en el sentido directo de esta expresión. Este tema lo trato en mi artículo: “Lacuna, Myth and Shibboleth in the Teaching of SI” 1995:2).

En el mercado privado conozco a dos intérpretes, un francés y un francocanadiense que trabajan desde y hacia el chino. Sin embargo, veo aquí un círculo vicioso: como se da por hecho que el trabajar desde el chino implica trabajar hacia el chino, se deduce que nunca habrá un extranjero que trabaje hacia el chino porque no hay mercado, futuro o trabajo para alguien que solo trabaja del chino y no hacia el chino. Así que no podemos hacernos una idea real de lo difícil o fácil que puede ser encontrar intérpretes que trabajen aceptablemente del chino como lengua pasiva porque no hay estímulo o incentivo para que una persona se forme con esa combinación concreta. Por ejemplo, para la ONU, porque la verdad no sé qué otras organizaciones internacionales tienen el chino como lengua de trabajo. Por el momento, en la Unión Europea no hay chino… Así que repito, es un círculo vicioso porque para trabajar desde el chino hay que trabajar también hacia el chino y muchos de nosotros no seríamos intérpretes hoy día si tuviéramos también que trabajar hacia las lenguas que interpretamos. Y en esa categoría me incluyo a mí mismo.

Antes he mencionado una mezcla de razones políticas, administrativas, presupuestarias y tradicionales. Pues bien, cuando estaba en la ONU, recibí algunas solicitudes de extranjeros (no chinos) que ofrecían el chino como lengua pasiva. Transmití estas solicitudes a las autoridades, y en concreto al jefe de cabina china que las rechazó en el acto. Y la verdad es que a la vista del sistema de trabajo actual sería imposible integrar en el sistema a un intérprete que tuviera sólo chino pasivo porque habría que meterle en cabina inglesa. Y está bien tener francés y español, ruso y español o francés y ruso pero no chino y francés porque el chino ya lo interpreta la cabina china así que esa persona sería superflua e inútil.

Por cierto, al principio, en la ONU, las autoridades soviéticas querían que los suyos trabajaran desde y hacia el ruso como hacían árabes y chinos. El misterio es que no se salieran con la suya. Ellos pensaban que así el resultado sería más seguro porque creían que un occidental siempre sería parcial y beneficiaría a Occidente, como si fuera una especie de arbitro venal, mientras que un ruso trabajaría para ellos. No eran fieles al espíritu de la Carta de la ONU que estipula que todos los funcionarios de las Naciones Unidas dependen de la Organización y no de sus gobiernos.

7.         ¿Porqué? ¿Acaso iban a decir algo distinto de lo que decía el orador?

Por supuesto, había algo de verdad en eso pero la razón principal es que se sentían más a gusto pensando en “ese es de los nuestros” (palabra para la que el equivalente ruso parece transmitir una carga emocional mucho más profunda que en las lenguas de Europa Occidental) y podemos confiar en él; confiar en que haga algo que nunca estuvo exactamente claro, salvo una cosa: un intérprete de alto nivel podía controlar a sus oradores. Si un orador rusohablante decía algo inconveniente, un intérprete soviético podría considerar necesario o adecuado omitirlo o convertirlo en algo políticamente correcto.

A los que interpretábamos desde el ruso al inglés siempre se nos controlaba. Siempre había una persona dedicada exclusivamente a eso. Hoy día, el que suele controlar es el mismo orador al tiempo que habla. Antes, a veces paraban y decían que habíamos traducido mal; otras, que habíamos deformado el discurso.

Recuerdo una vez que trabajé para UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo). Era joven y no tenía el conocimiento del ruso que tengo hoy. Tenía que interpretar al ministro soviético de comercio exterior. La inmensa mayoría del público presente dependía directa o indirectamente de la interpretación del ruso al inglés, y había mucho interés en ese discurso. El ministro soviético usó una metáfora bastante complicada. Dijo algo así como: "Durante cincuenta años, el pueblo soviético ha ido construyendo su casa y ha entablado las ventanas y echado la llave a las puertas para mantener fuera a los капиталистическая стихия /kapitalistícheskaia stijía/. Yo traduje ese "stijía" como "elements". El asistente le dijo al ministro: "el intérprete no ha traducido bien". El ministro dijo: "quiero protestar y confirmar que no he usado la palabra элементы” /elementi/. Y repitió otra vez la misma frase. Y aquí el problema es que el intérprete, es decir yo mismo, volvió a decir lo mismo que la primera vez sin poder participar en el debate y defenderse. Sin embargo, en primer lugar, el compinche del orador tenía ganas de demostrarle a su jefe que estaba allí para algo y, en segundo lugar, su conocimiento de la lengua inglesa no era el adecuado para su misión puesto que estaba claro que no conocía ese uso perfectamente correcto de la palabra inglesa “elements” con el significado de fenómenos atmosféricos como viento, lluvia, etc, en este contexto.

Este es un ejemplo perfecto de otro aspecto contraproducente de lo que yo denomino “acoso lingüístico” que impone una presión adicional sobre el intérprete, el cual ya está lo suficientemente presionado, para que subdivida su ya peligrosamente dividida atención obligándole a calcular rápidamente las probables limitaciones en el conocimiento del inglés de uno de los dos amos a los que tiene que servir y a hacer concesiones por ello.

Esta práctica, lejos de haber desaparecido con la disolución de la Unión Soviética, parece haberse extendido todavía más.

8.         Entonces supongo que no te tengo ni que preguntar porque además creo que ya lo has aclarado en una de tus respuestas si piensas que es posible trabajar con una lengua pasiva como el ruso, el árabe o el chino hacia "nuestras lenguas occidentales": español, francés o inglés. Sobretodo recordando que decías que la cualidad más importante del intérprete debe ser el tener una lengua materna "blindada".

Se me olvidó hacer un comentario sobre el aspecto político del asunto. Aunque las autoridades se replantearan el enfoque y el sistema administrativo actual, la división entre cabinas por lenguas activas sería más complicada. Por ejemplo, la persona que en este momento en la cabina árabe trabaja hacia el inglés ¿debería estar en cabina inglesa o en cabina árabe? Es una pregunta que no sólo nunca se ha contestado sino que nunca se ha formulado. Pero es una pregunta que hay que hacerse. Porque si la mitad del trabajo se hace hacia el inglés, y el supervisor de esa cabina es un nativo de lengua árabe o china, en principio esa persona está menos cualificada para hacer un seguimiento del intérprete y supervisar su trabajo hacia el inglés o el francés. Sin embargo, este tipo de temas no se suelen plantear. Y una de las razones por las cuales ni siquiera se invitó a un examen a esos solicitantes con un "supuesto" buen chino es que a todos los intérpretes de cabina china los envían desde Pekín las autoridades chinas. No sucede lo mismo con el árabe pero por supuesto cuando se empezó a no contratar a no árabes para traducir el árabe se puso en marcha una tradición muy difícil de romper. Y también hay intereses creados que es el aspecto político de la cuestión. Y por último, ¿quién va a perder su trabajo para dejar sitio a un novato que empiece a trabajar con árabe pasivo? Como ves hay una interrelación entre muchos factores distintos que complican la situación.

9.         Cuéntanos como es el trabajo en la Asamblea General y el Consejo de Seguridad

La Asamblea General se celebra una vez al año, entre fines de septiembre y diciembre. Se trata de la parte más política de los trabajos de la ONU. Los discursos de presidentes duran unas pocas semanas. El primer día siempre intervenían Estados Unidos y la URSS que pronunciaban los discursos más escuchados, analizados y esperados. Se envían discursos a todas las cabinas. Las primeras veces que trabajé allí no se recibían automáticamente los discursos en cabina… Recuerdo que entre los más difíciles se encontraban los de Haití, con un francés más "francés" y más “retorcido” que el de Francia por su colorido y adjetivos, de Marruecos, Argelia, etc, también por la dificultad fonética. Había ciertos temas recurrentes como Gibraltar entre España y Gran Bretaña, Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña, las disputas fronterizas entre Marruecos y Mauritania, etc. Al principio, el intérprete mediaba más entre orador y oyentes. Hoy día cada vez menos. Ahora los discursos se leen a toda velocidad y su fin es únicamente que consten en acta. Es una enfermedad que ha contagiado a todas las conferencias internacionales.

En cuanto al Consejo de Seguridad, antes, durante la guerra fría, las sesiones eran públicas. A la ONU se iba a disentir, a proclamar bien alto el desacuerdo. Esto fue algo que me chocó en las reuniones de la Unión Europea, que el objetivo fuera ponerse de acuerdo. El "clima lingüístico" también era distinto en la ONU: vituperación, insulto… Y eso marca la diferencia. Es una distinción importante que hay que tener en cuenta. Hasta hace poco, la denuncia del segregacionismo en Sudáfrica era fundamental. El intérprete tenía que estar acostumbrado a la tradición y al registro. Para los que trabajaban al inglés, la intensa cobertura mediática que se daba a las reuniones de Asamblea General y Consejo de Seguridad en televisión, radio y periódicos suponía un doble motivo de tensión a la hora de interpretar las intervenciones del "imperio del mal". Por otra parte, un día hablaba Mobutu (en muy buen francés) durante un periodo de tiempo equivalente a treinta páginas y al día siguiente elNew York Times dedicaba dos páginas enteras a comentar el discurso recogido de la interpretación de cabina inglesa. En 1967, durante la guerra de los seis días se celebraban reuniones nocturnas del Consejo de Seguridad que eran retransmitidas íntegramente por radio y televisión. Recuerdo que volvía a casa por la noche y oía mi propia voz en la tele de los vecinos, así que te puedes imaginar lo tenso que era el trabajo.

Al público en general le interesa mucho el trabajo de los intérpretes. Antes, los guías de la ONU solían decir a los visitantes que sólo 200 personas en el mundo saben hacer ese trabajo (esas eran sus instrucciones). En aquel entonces, no podía evitar pensar en todos esos héroes olvidados que trabajaban entre coreano e indonesio o chino y polaco de los que no hablaba el Servicio de Visitantes de las Naciones Unidas. Esta noción “cuento de hadas” no hacía sino enaltecer la imagen cultivada por algunos miembros de la primera generación de intérpretes de la ONU en el sentido de que eran integrantes de una pequeña pero muy dotada elite. En la ONU, hoy día, los intérpretes siguen viviendo a la estela de esa imagen de “prima donna” que se creo en aquella época según la cual "el intérprete nace y no se hace".

Por otra parte, ha habido cambios muy grandes en el Consejo de Seguridad y no por el paso del tiempo sino porque se han producido ciertos acontecimientos decisivos. Los embajadores de Estados Unidos han cambiado rápidamente. En ciertos países, el cargo de embajador ante la ONU es un puesto más político que diplomático. Para Estados Unidos, se trata de una de las embajadas más importantes. Los embajadores llegan por razones políticas y también se van por razones políticas. Hubo uno que se llamaba Goldberg, un hombre de éxito en negociaciones sobre litigios laborales y con buena reputación conciliadora. Él quería introducir su misma técnica negociadora en la ONU porque pensaba que si no hubiera que actuar de cara a la galería los argumentos podrían ser mucho más racionales. Así que desde su llegada se decidió institucionalizar las llamadas “consultas informales” del Consejo de Seguridad a puerta cerrada.

En resumen, el trabajo en el Consejo de Seguridad es tenso y difícil con sesiones nocturnas y de fin de semana.

10.       ¿Qué piensas de la evolución del mercado lingüístico de la ONU y de sus organizaciones? Me refiero, en concreto, a que no hace mucho empezó a hablarse de la inclusión de Japón y Alemania en el Consejo de Seguridad. ¿Se añadirían las lenguas de esos países, japonés y alemán, a las ya oficiales? ¿Y qué piensas también de la evolución del mercado no institucional?

Permíteme en primer lugar comentar la situación que mejor conozco. Creo que este tema se inscribe en otro más amplio. Has hablado de evolución o desarrollo lingüístico de las organizaciones internacionales. Durante mi carrera, he sido testigo de una evolución muy diferenciada desde la época en que se comenzó a interpretar. A medida que ha ido pasando el tiempo, la necesidad de mantener la interpretación ha sido impuesta principalmente por causas políticas o diplomáticas. Si examinamos esta cuestión desde la perspectiva coste-eficacia, tendría mucho más sentido, se racionalizaría mucho más el funcionamiento de la organización internacional si tuviera dos o tres lenguas de trabajo y de hecho funcionaría mucho mejor si sólo hubiera una lengua de trabajo. Y la razón principal por la que no es así no es lingüística sino política. Se puede objetar mi afirmación, se me puede criticar con un… "¿Pero cómo puedes decir eso? ¡Si precisamente la ONU es el lugar donde se reúnen personas de muchas nacionalidades y lenguas distintas! ¿Cómo se van a entender sin interpretación? Pero la respuesta es fácil. Resulta que la mayoría de los participantes en reuniones de la ONU ya se las tienen que apañar con una lengua distinta de la materna. Esto es muy injusto para la inmensa mayoría de los estados miembros. Suprimir todas las lenguas menos una implicaría que, aunque fuera una injusticia, se sería injusto sólo con unos pocos más. No se causaría, no se iniciaría una injusticia, se trataría nada más que de extender una injusticia ya existente a unos pocos más de los delegados que lingüísticamente están injustamente privilegiados en este momento. Pero las consecuencias sobre la eficiencia, la racionalización y la relación coste-efecto del funcionamiento de la ONU serían enormes. Sin embargo aunque todas las consideraciones excepto la política impusieran la racionalización por medio de la simplificación lingüística, como vemos en el caso de la Unión Europea, las consideraciones políticas son importantísimas y miembros de la misma delegación que lucharían hasta la muerte para que su lengua siguiera siendo lengua oficial de la ONU, se presentarán en una reunión del comité financiero para pedir vehemente rigidez económica y ahorros presupuestarios y denunciarán apasionadamente despilfarro y duplicación en la organización.

Así que aquí hay una dicotomía y mi respuesta a tu pregunta sobre el alemán y el japonés se deduce de lo dicho. Como la marea fluye en la dirección de mantener las lenguas oficiales actuales si no de aumentar su número por razones políticas, no veo por qué no se podrían añadir el alemán y el japonés, si no a las lenguas de la ONU al menos a las del Consejo de Seguridad.

11.       Durante casi toda tu carrera profesional has sido permanente en la ONU, desde que empezaste a trabajar hasta 1994. ¿Qué has hecho desde entonces hasta ahora? ¿Dónde has trabajado, en qué tipo de conferencias o congresos y cómo lo comparas a tu trabajo anterior en la ONU?

¿A qué te refieres, a la naturaleza del trabajo o a las condiciones de trabajo?

12.       A las dos…

Sabía que ibas a decir eso… Pero es una distinción importante. Ahora la cuestión que me planteo es hasta que punto puedo ser diplomático o poco diplomático al responder a esa pregunta. Mi experiencia como no permanente me enseña que estoy contento de no haber trabajado como no permanente. Si quieres que continúe con todo detalle, tendré que ser poco diplomático…

13.       Continúa…

La verdad es que no me gustaría tener que depender del humor o el capricho de los que dan trabajo para ganarme la vida. Y no digo más.

En cuanto a la naturaleza del trabajo, creo que hay que hacer una clara distinción entre mercado privado y mercado institucional, que sigue siendo un lugar donde prevalece cierto control, normas, etc. El mercado privado varía mucho de un país a otro. Ciertos países parecen ser más disciplinados, más respetuosos que otros con el trabajo del intérprete. En otros, parecen ser menos respetuosos, pagan menos y las condiciones de trabajo son peores. Y no estoy hablando de las diferencias entre países desarrollados y países del tercer mundo con sus diferencias entre salario y condiciones de trabajo… En general, creo que en los países de habla inglesa se es menos respetuoso con el intérprete y con lo que implica serlo. En concreto, creo que en los Estados Unidos hay una extraña y contradictoria mezcla de admiración por las personas que hablan lenguas extranjeras o interpretan y de desprecio cuando llega la hora de pagarles por esas cualidades tan admiradas. Es una dicotomía muy generalizada y creo que muchos que trabajan en este ámbito se han dado cuenta de ello.

En cuanto al tipo de trabajo que hago ahora, como sabes, trabajo para la ONU en Viena; en la Haya, para la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas; en Ginebra, para la Organización Internacional del Trabajo y todavía a veces para la televisión.

14.       Háblanos del famoso programa de formación de intérpretes de la ONU. ¿Porqué se abandonó?

Por la causa más simple que te puedas imaginar, por la falta de una razón de ser una vez que se cubrieron todas las plazas disponibles. Posteriormente, cuando surgieron plazas libres, se llegó a la conclusión que era bastante menos caro que la organización contratara a los que en su opinión eran los mejores intérpretes no permanentes del mercado tras una oposición. La organización tenía toda la razón en lo de que así se ahorraba.

El programa de formación de la ONU comenzó como reacción al problema de vacantes que había que cubrir. La duración del curso dependía del candidato. En ciertos casos duraba tres meses pero en otros seis, ocho e incluso nueve. Podían participar candidatos de fuera de la ONU, pero también los de dentro, como los traductores. Hoy día hay bastantes intérpretes en activo en la ONU que proceden de la traducción. Este fenómeno-puente es de una sola vía aunque parece haberse extinguido en los últimos años. La verdad es que es raro que alguien abandone la interpretación para dedicarse a la traducción. Quizás sean las condiciones de trabajo del intérprete, al menos en el contexto de la ONU, como la libertad de movimientos, lo que explica este tráfico de un solo sentido. Quizás también lo explique las condiciones de trabajo del intérprete y no el trabajo mismo. El primero goza de más libertad que el segundo. El traductor tiene un trabajo que hacer, una jornada laboral que cumplir, mientras que nosotros tenemos un máximo de siete/ocho sesiones a la semana aunque con horarios relativamente irregulares e impredecibles. Antes de la famosa huelga de la ONU, no había limitación horaria de trabajo. Desde entonces, el jefe de equipo tiene la facultad de indicar al presidente de la sesión que ya es la hora…

Cuando la ONU me envió hace unos años a Bruselas a observar el Programa de Formación y el Programa de Asignación de Tareas Asistido por Ordenador, me sorprendió la poca relación que existía entre los dos mayores empleadores de intérpretes del mundo y lo poco interesados que parecían los dos en aprender de la experiencia del otro. El destino que se le dio a mi informe de misión a mi vuelta a la ONU no me sorprendió. Cuando sugerí la idea de poner en marcha un sistema de asignación de tareas para los intérpretes asistido por ordenador la reacción fue de consternación por la “claudicación ante los caprichos inhumanos y desalmados de una máquina”, pero como alguien dijo sobre la vejez. “sí, suena terrible hasta que se comienza a compararla con su alternativa”. Ahora, por supuesto, es lo habitual y a nadie parece molestarle su carácter inhumano y desalmado.

Por otra parte, los criterios habituales de aptitud al trabajo de intérprete son incorrectos. Se suele pensar que por el mero hecho de hablar lenguas extranjeras, ya vale uno para este trabajo. Cuando en la ONU teníamos programa de formación de intérpretes, a los candidatos se les pedía que aprobaran un examen de aptitud y una prueba de interpretación. Pero estos exámenes eran muy subjetivos. Para mí, el criterio importante es el que yo denomino 'grado de remediabilidad'. En primer lugar tenemos que examinar los distintos requisitos que hay que reunir para efectuar el trabajo de interpretación simultanea, entre los que se encuentran, en mi opinión, el conocimiento pasivo de lenguas extranjeras, el dominio activo de la lengua hacia la que se trabaja, la capacidad de traducir, reflejos, resistencia y capacidad de superar una gran tensión nerviosa y otros, que son los que hacen que una persona pueda interpretar simultáneamente y que buenos traductores sean incapaces de hacerlo... Si no se tienen velocidad y reflejos, no hay nada que lo compense; si no se tienen nervio y velocidad, ya puede ser uno el mejor lingüista del mundo que nunca podrá trabajar de intérprete.

De esos cuatro o cinco elementos, ¿cuál crees que es el más fácil de remediar? Yo, personalmente, creo que es el conocimiento pasivo de las lenguas extranjeras. Todavía hoy, como antes, se sigue pensando que hay que buscar a gente que hable lenguas extranjeras. Sin embargo, lo más importante – y hasta la fecha, el más subestimado y la Cenicienta de la familia de los requisitos - es el dominio de la lengua activa. La mayoría de la gente, incluso los expertos, cree que un nativo es ipso facto un maestro de su lengua, pero eso es como decir que todo el que sabe andar es un atleta.

El siguiente factor en orden decreciente de “remediabilidad” es el de la capacidad de traducir. Uno puede mejorar con una buena preparación y con el paso del tiempo. Pero si a los 20 años uno no domina la lengua materna adolece de una deficiencia que es casi “irremediable” porque sus causas son muy profundas y no pueden explicarse (ni remediarse) por la falta de oportunidades, contacto con la lengua o motivación como suele suceder con el conocimiento insuficiente de una lengua extranjera. Porque, ¿qué puede hacer un inglés para mejorar su inglés? ¿Ir a Londres a hacer un curso?

Durante bastantes años existió un programa de formación en la ONU, y como yo tuve que empezar a trabajar sin formación y me tuve que formar solito, me interesó el tema desde el principio. Así que me fijé en mis colegas que daban clases y desde el primer momento me di cuenta de que no basta con ser ni siquiera un buen intérprete y no digamos de nivel medio para ser buen profesor de interpretación. Me di cuenta de que muy buenos intérpretes eran incapaces de enseñar a interpretar. Lo mismo pasa con el fútbol, se puede jugar bien pero ser incapaz de analizar con precisión cómo se juega y por consiguiente de impartir esos conocimientos o de entrenar a otros. Pero, por otra parte, no se puede ser profesor sin ser intérprete, que es una cualidad necesaria pero no suficiente. Así de simple. Sin embargo, se comete el mismo error una y otra vez. Para enseñar, se necesita tener una capacidad analítica que no todos los intérpretes tienen. Por otra parte, es sorprendente ver la cantidad de gente que enseña interpretación sin formación profesoral, experiencia o al menos interés y muy a menudo poca o no seria, o coherente experiencia en la mismísima interpretación de conferencias. La gran diferencia entre el salario de un profesor y el de un profesional de la interpretación suscita cuestiones delicadas con respuestas incómodas.

15.       También has dado clase de interpretación en varias escuelas y escribes artículos sobre la interpretación. Háblanos sobre tus actividades en estos ámbitos

Durante mi época en la ONU, muchos jóvenes acudían a mí, me decían que querían ser intérpretes y me pedían consejo. Yo les hacía una pequeña entrevista y si procedía, una prueba. Después de un tiempo, podía adivinar la escuela en que habían estudiado por las diferentes "deformaciones" que mostraban. Al final, dejé de tener en cuenta que hubieran aprobado o suspendido en una u otra escuela como referencia para conocer su potencial como intérpretes.

Desde que me jubilé de la ONU, he visitado muchas de estas escuelas y he conocido de primera mano lo que ellos entienden por formación o estudios de interpretación simultánea. No es este el lugar para describir ninguna de estas prácticas con todo detalle. Sin embargo, tras mis experiencias, publiqué un artículo (1995b) en el que criticaba muchas de estas prácticas. Después de eso, sentí la obligación moral de hacer algo constructivo y creé un método o sistema de enseñanza que he estado intentando poner en marcha. La alternativa era la siguiente: o lo hacía yo mismo creando mi propia escuela, para lo cual no tengo ni ganas ni energía o experiencia - lo que me gustaría sería enseñar, no montar un negocio - o encontraba un lugar para dar mi propio curso utilizando mi propio método en alguna de las escuelas existentes. Así que tuve que buscar escuelas que me patrocinaran. He encontrado varios lugares pero nunca he dado clase durante un año académico entero que es el periodo para el que concebí mi método. Esto se debe a diversas dificultades administrativas y presupuestarias. Se trata de las Universidades de Londres y Nueva York, y de los cursos de verano que organiza la Universidad de Oxford. Son, sin embargo, cursos problemáticos por sus altos precios. Yo quería a jóvenes en mis cursos pero no pueden pagarse los cursos a esos precios. También enseñé en Hong Kong en 1994 y en 1987 en Pekín en el Programa de formación de traductores e intérpretes de las Naciones Unidas, ayudando a los intérpretes de chino-inglés y como asesor de los profesores. Durante cuatro o cinco años, estudié chino, aunque tuve altibajos. Una de las cosas que me interesa del chino es el reto especial que plantea en la interpretación simultánea a causa de la gran diferencia sintáctica y estructural entre esta lengua y cualquiera de las lenguas europeas que se hablan en las reuniones y conferencias internacionales. He oído que uno de los principios más queridos de algunas de las escuelas más dogmáticas en las que se enseña la interpretación simultánea es que el trabajo del intérprete es el mismo independientemente de la pareja de lenguas en juego. Me pregunto cuántas veces habrá que ir a la iglesia para comulgar con esa rueda de molino. Para mí, lo interesante en la enseñanza de la interpretación es que estoy convencido de que mientras mayor es la diferencia sintáctica entre los idiomas mayor es el reto: mayor entre ruso y español que entre francés y español, ¿no te parece? Y como del chino a las lenguas occidentales la diferencia es mayor pues mayor es el reto. Y el cómo satisfacerlo era algo que me fascinaba. Cuando estaba en Pekín, llegó un grupo de Hong Kong en visita de observación al programa de la ONU y vinieron a mi clase. De ahí surgieron invitaciones para que fuera a Hong Kong. El problema es que no tenía ni idea de cantonés pero eso no les preocupaba. También he dado conferencias allí, la ultima vez en la City University of Hong Kong y en la Chinese University of Hong Kong. También he enseñado en Cuba. El año pasado estuve en el ESTI (Equipo de Servicio de Traducción y Interpretación) que es el organismo gubernamental oficial de traducción e interpretación, durante un par de semanas y en Rusia dos meses en la MGLU (Universidad Lingüística Estatal de Moscú) que es como llaman allí a la Escuela de Traductores e Intérpretes. Fueron experiencias interesantes. Últimamente he dado varias semanas de clase en la universidad de Bath y ahora estoy dando clase en la de Bradford.

16.       ¿Qué dices, que te has inventado un sistema propio de enseñanza?

Pues sí. Para ilustrar el punto de partida de mi sistema uso el chiste de la persona de una nacionalidad que ya no es políticamente correcto nombrar a quien le preguntaron si sabía tocar el violín y contestó: "No sé, nunca lo he intentado". Gracioso, ¿verdad? Pero eso es lo que la gente hace en la enseñanza de la interpretación. En la mayoría de las escuelas, no hay sistema: se contrata a cualquiera, se pone a los alumnos en cabina y a posteriori, se les dice: "no has dicho esto, has dicho lo otro cuando debería haber dicho esto o has traducido mal aquello"

En ocho de cada diez casos, el presunto error de traducción es en realidad un error en la ejecución de la técnica de la interpretación simultánea. El tratamiento de un ejercicio de interpretación simultánea como si fuera un problema de traducción es la línea de menor resistencia, la manera más fácil que tiene el formador para eludir su responsabilidad clave de: a) diagnosticar el error en el uso de la técnica de interpretación simultánea que provocó el aparente error de traducción, y b) aconsejar un tratamiento para ese error concreto de un estudiante concreto. Para mí, eso es lo mismo que dar un violín al personaje del chiste y pedirle que toque algo de Chaikovski y después decirle: "no has tocado esto o aquello lo has hecho mal". Y es que no se puede poner a alguien en una cabina y decirle: "interpreta". En primer lugar, desmoraliza a muchos estudiantes que se les pida algo que está a años luz de su capacidad y que, por otra parte, hace que muchos piensen que la formación es innecesaria. Hacer que alguien lleve a cabo una actividad compleja con todos sus matices no es formarle sino hacer que ponga en práctica esa actividad, en la mayoría de los casos sin una formación anterior en esa actividad. Desde un punto de vista pedagógico, ni siquiera al más humilde y menos sofisticado profesional o profesor de tenis se le ocurriría enseñar a sus estudiantes a jugar a ese complejo juego dándoles una raqueta y pelotas y poniéndoles en una pista con un adversario enfrente para después pedirles que jugaran un partido de tenis.

En el mejor de los casos - y he visto de lo peor -muchos de estos ejercicios no son sino sesiones prácticas para los estudiantes, interrumpidas o seguidas de comentarios en su mayoría indiscriminados y fragmentados del formador que, probablemente, debe dividir su atención aleatoriamente entre varios estudiantes centrándose en omisiones y errores de traducción. Sin embargo, la práctica de una técnica deficiente sólo sirve para perpetuar, arraigar y, lo peor de todo, validar malos hábitos.

Con una clase llena de estudiantes no sirve de nada escuchar un poquito a un estudiante ahora y otro poquito a otro después y corregir aleatoriamente. ¡Llama la atención que en la literatura cada vez más frecuente sobre este tema, se use descaradamente la palabra "corrección" para describir la actividad del formador en una clase de interpretación simultánea!

17.       ¿Puedes explicarnos algo más sobre tu revolucionario método?

Este no es el lugar apropiado para describir la totalidad del método - aunque creo que hoy día impresiona más el término "metodología" - que he creado. Sin embargo, me gustaría decir que consiste, en resumidas cuentas, en desglosar y aislar los distintos requisitos completos o parciales que forman parte del complejo proceso de la interpretación simultánea y en su integración en sucesivas fases, variando únicamente un factor cada vez, lo cual es la base de todo experimento científico. Solamente en la fase final - y no en la primera -, o sea, en las sexta y séptima, cuando los estudiantes hayan tenido la oportunidad de dominar los distintos elementos, cumplir todos los requisitos o resolver los problemas aisladamente, deberán hacer frente al complejo proceso de una interpretación simultánea con todos sus matices. El esfuerzo de preparación que implica es considerable porque el material didáctico hay que crearlo de la nada o adaptarlo cuidadosamente para que cumpla los requisitos de cada fase. El hecho de coger cualquier tipo de "material" que se ponga al alcance de la mano, independientemente de si es adecuado o no, es otro aspecto de la "línea de menor resistencia" o del enfoque "fácil". Este método no es ni más ni menos que el método habitual de formar a estudiantes en el desempeño de actividades complejas como tocar instrumentos musicales, jugar a deportes como el tenis, cirugía o pilotar un avión a reacción. Espero de verdad que si tiene que operarme un cirujano no haya sido formado por alguien que le haya dado un escalpelo y le haya dicho: "Bueno. ¿Ves ese cuerpo humano? Veamos cómo se te da. ¡Oh, no! Así, no. El riñón no está ahí sino allí". Lo mismo podría decir del piloto del próximo avión en que me monte.

18.       Existe un tipo de interpretación que has practicado a menudo y que la mayoría de los intérpretes de conferencias no practican: la interpretación en televisión. ¿Cuándo empezaste a trabajar para la televisión?

Después de la llegada de Gorbachov al poder en la URSS, empecé a trabajar cada vez más para la televisión. Durante su carrera de Secretario General del PCUS inventó el puesto de Presidente de la URSS para estar en pie de igualdad frente a su homólogo norteamericano.

Mi carrera en la televisión empezó con una rueda de prensa conjunta del primer ministro Kosiguin y del presidente Johnson pero recuerdo especialmente un discurso de Gorbachov que interpreté tras su cumbre con Reagan en Reikiavik. Esta cumbre trajo consigo mucha confusión y recriminaciones mutuas. Gorbachov había dicho que Reagan aceptaba destruir las armas nucleares. Los ayudantes de Reagan se echaron las manos a la cabeza porque temían que había efectuado concesiones inaceptables.

Entonces, se anunció que Gorbachov intervendría en el telediario soviético de las 21:00h y la cadena ABC me contrató para interpretar su discurso para Estados Unidos en conexión satélite. Esa intervención era para mí como si me hubieran seleccionado para los Juegos Olímpicos de la interpretación. La situación era tensa y confusa en los medios de comunicación de Estados Unidos que habían calentado el ambiente sobre lo que Reagan había dicho o dejado de decir. Gorbachov habló durante una hora. Acabé con los nudillos blancos de tanto apretarlos. La cobertura mediática que se le daba a Gorbachov era increíble en aquellos días.

La CNN transmitió el mismo discurso con su intérprete… Conseguí una cinta de la retransmisión de CNN y me chocó aunque no me sorprendió la calidad de la interpretación. Era el equivalente moral o profesional del accidente de un avión de pasajeros, de la amputación de un brazo o una pierna, o de un escape radiactivo en una central nuclear. Afortunada o desgraciadamente para nuestra profesión, nuestras catástrofes o desastres no dejan heridos tras ellas. Lo que ocurre es más bien como el árbol del filósofo que cae en un bosque distante del que se dice que sólo se oye si hay alguien cerca para oírlo. Después de que la interpretación hubiera perdido toda credibilidad por su versión en inglés que resultó ser confusa, incoherente, sin sentido y contradictoria, la CNN permitió al intérprete que continuara y luego apostando por caballo perdedor permitió que el presentador citara fragmentos escogidos a intervalos continuos por la mañana para los telespectadores que no habían tenido la suerte de escuchar en directo perlas como “there is no real eagle in the white house” o “so as one of those who damned the nuclear, those people now apparently left, they went to the bushes”. Lo que en realidad había dicho Gorbachov era lo siguiente, ”...there is no controlling the hawks in the White House” y, “...many of those who only yesterday had been cursing nuclear weapons and pledging support for the idea of a non-nuclear world, suddenly took to their heels.” La irresponsabilidad de CNN por contratar a una persona no cualificada para ese trabajo y arrogantemente hacerles tragar a los televidentes unos resultados peligrosamente confusos lo agrava el hecho de que es posible que los políticos de Estados Unidos y presumiblemente el mismísimo presidente confiaran en la versión de CNN del discurso de Gorbachov o de informes basados en ella que condicionaron al menos, su reacción inicial. Esta suposición la apoya un artículo del New York Times del 18 de febrero de 1994 que dice lo siguiente: “El comunicado de los rusos de que enviarían tropas a Sarajevo para ayudar a los serbios de Bosnia a retirar o deponer sus armas pilló de sorpresa a Estados Unidos...” Y sigue: “Funcionarios de la Casa Blanca han declarado que la primera vez que tuvieron conocimiento de la oferta rusa fue tras ver las noticias de CNN”.

Después de ese trabajo, empecé a interpretar cada vez más a menudo para la televisión en Estados Unidos, sobre todo para ABC, que me contrataba siempre para las cumbres Reagan-Gorbachov y Bush-Gorbachov y para otros acontecimientos multilingües. A la CNN habría que darle el premio negativo. Entre otras cosas, no están dispuestos a pagar la tarifa habitual y como dice el proverbio estadounidense “lo barato sale caro”. Sin embargo, no se deduce de eso que si se paga mucho, el servicio sea excelente.

Desde la caída política de Gorbachov y la desaparición del imperio del mal se ha reducido mucho la cobertura mediática de acontecimientos translingüísticos con ruso y mi reciente trabajo en la televisión se ha centrado principalmente en el español. Entre mis últimos trabajos se encuentra una entrevista con Noriega en su celda de Florida, la visita del Papa a Cuba, la Cumbre sobre la droga en Cartagena (Colombia) a la que asistieron presidentes de toda América y otras reuniones. En 1994, cuando me jubilé decidí trabajar en la enseñanza de la interpretación.

19.       ¿Qué diferencia hay entre el trabajo de interpretación para una cadena de televisión y el trabajo habitual en un congreso u organización internacional?

La única respuesta general útil a tu pregunta es que el tipo de circunstancias, contextos y requisitos, muchos de ellos inesperados, en los que uno se debe mover cuando trabaja para la televisión es mucho más amplio que en reuniones internacionales multilingües normales. No es en absoluto cierto, por ejemplo, que todo el trabajo en la televisión sea de interpretación simultánea a políticos o personajes muy conocidos.

A veces, por lo general, sin que lo sepamos, nuestro trabajo no se transmite en directo, a veces ni siquiera se llega a transmitir sino que es simplemente grabado para un posible uso futuro. A veces, se grabarán varias horas de entrevista y, sin embargo, solamente se transmitirán cuatro minutos de ella. Aunque se haya grabado el trabajo del intérprete para un posible uso futuro, no siempre se llegará a transmitir. Contrariamente a las circunstancias de interpretación de conferencias "normal", casi siempre habrá que educar o reeducar a los preocupados y acosados productores que te dan trabajo en los rudimentos de la interpretación simultánea con el fin de conseguir un mínimo tolerable de condiciones de trabajo. Más de una vez me han llegado simultáneamente a los auriculares al menos 4 fuentes de sonido distintas - incluida la de mi propia voz a todo volumen - y mis protestas han sido acogidas con incredulidad profesional por el hecho de que no desee oír la voz del productor en el estudio de Roma al mismo tiempo que lucho con el ruso del Papa en medio oído.

En una ocasión me he encontrado en competencia injusta y poco envidiable con el intérprete oficial que acompañaba a un estadista; él, en el césped de la Casa Blanca leyendo tranquilamente una traducción preparada de antemano de una declaración también preparada de antemano mientras que yo luchaba por interpretar en directo, sin guión y simultáneamente desde un estudio subterráneo de un callejón de Washington. Aquella vez, los productores decidieron aprovechar la situación de la mejor manera posible haciendo sombra al intérprete de consecutiva de la Casa Blanca en beneficio de anuncios publicitarios mientras que dejaban a mi menos perfecta interpretación simultánea para los telespectadores. Sin embargo, tras unos minutos, los telespectadores habían tenido la oportunidad de hacer comparaciones odiosas entre los dos. Y no sigo...

A veces, los productores del programa o emisión, que puede ser o no ser los que le contratan a uno, no tienen mucha idea de lo que quieren exactamente que hagas -sobre todo justo antes de que el acto o programa comience. A veces, puede suceder que lo que quieren es una explicación o comentario en la banda sonora de un vídeo que ha llegado a sus manos. No sólo no saben de que va la cosa sino que a veces ni siquiera saben en que lengua se habla.

Otras veces, en el caso de programas grabados, estás sentado con expectación narcisista en frente del televisor, pones el canal en cuestión a la hora prevista y de repente ves que han doblado tu voz por la de un actor latino más "auténtico" en el caso de una entrevista con Manuel Noriega desde su celda carcelaria en Florida o en el caso de un terremoto en Armenia, por no sé quién con un acento armenio al parecer más auténtico que el mío. Y tus tías o primos repartidos por todo el país no se quedan muy convencidos cuando les dices que eras tú el que interpretaba.

Recientemente, interpreté una entrevista con Gorbachov para el programa "This Week" del canal ABC vía satélite desde París en el que un grupo de entrevistadores le interrogaba sobre las consecuencias de la dimisión de Yeltsin. Después de unos minutos de calentamiento entre los interrogadores del estudio de Washington y Gorbachov en París antes de que comenzara la emisión del programa, me llegó un mensaje urgente del productor para que interpretara "más rápido". Esta fue una demostración típica de inconsciencia primitiva sobre la naturaleza y el proceso de la interpretación simultánea y también del "anglocentrismo" generalizado de que hace gala la mayoría anglohablante dominante en la mayor parte de las reuniones multilingües. En primer lugar, los productores no tuvieron en cuenta el hecho de que la pregunta ocupa el doble de tiempo del habitual porque tiene que subir al satélite y después bajar al oído de Gorbachov, que este proceso dura más todavía porque las preguntas hay que interpretarlas en ruso para que Gorbachov las entienda, que Gorbachov necesita tiempo para reaccionar a la interpretación y formular su respuesta y que incluso cuando empieza a hablar, sus palabras solo llegan al oído del intérprete después de haber subido al satélite y bajado a tierra.

A pesar de todo esto, siguen aferrados a la noción de que el último eslabón en la cadena de acontecimientos puede de algún modo acelerar todo el proceso por medio de un acto voluntario. He mencionado el término "anglocentrismo" porque parte de la explicación de este impaciente incomprensión estriba en una ínfima pero obstinada parte de incredulidad latente en lo más profundo de la mente de todo anglohablante, una convicción visceral de que todo el mundo entiende su idioma y de que si se habla despacio, y especialmente en voz alta, se superará esa obstinada perversidad.

20.       ¿Qué tipo de interpretación te parece más difícil, la interpretación en televisión, las ruedas de prensa o las reuniones técnicas como esta que estamos haciendo estos días?

Esta es otra pregunta aparentemente simple pero que activa un campo de minas de complicaciones. El problema es que hay diferentes coordenadas de "dificultad" en la interpretación simultánea y no es ni el hecho de trabajar en - o para - la televisión como tal o en reuniones técnicas lo que hace que el proceso de interpretación simultánea sea fácil o difícil. El lenguaje utilizado puede ser fácil o difícil como palabra pero, y en esto nunca se insistirá lo suficiente porque se suele menospreciar en los debates, un buen orador puede hacer fácil un mensaje difícil y un mal orador puede hacer difícil un mensaje fácil. Además, hay que tener en cuenta otra constante, coordenada o dimensión. Se trata de la tensión. La tensión la generan toda una serie de causas como la importancia del momento, la importancia y magnitud de los oyentes y el hecho de que haya o no cobertura de los medios de comunicación. Como corolario de todo esto, el grado de tensión puede variar considerablemente en el mismo contexto de interpretación simultánea dependiendo de la combinación lingüística del intérprete - por ejemplo, es poco probable que la cobertura que la televisión francesa dé a un acontecimiento multilingüe dentro o fuera de un país de lengua francesa haga que a los intérpretes de cabina rusa de esa reunión les dé taquicardia. Del mismo modo, el hecho de interpretar al "Jefe Supremo" de un país latinoamericano haga que al intérprete de cabina inglesa se le aceleren las pulsaciones pero como la cobertura mediática será en español para oyentes hispanohablantes, sus pulsaciones deberían ser inmunes a este factor.

Como las ruedas de prensa están, por supuesto, sujetas a las mismas condiciones, hay características comunes que, en caso de que todos los demás factores coincidan, podrían generar más tensión y dificultad. He descrito estos elementos con detalle en el mismo artículo que he mencionado más arriba.

21.       Aunque ya hemos hablado de ciertas diferencias me gustaría que concretaras en el tema de la interpretación para la televisión. ¿Cuál es para ti la diferencia entre trabajar en directo para una cadena de televisión y hacer un congreso "normal"? ¿Cobras más por el trabajo para televisión que para el congreso? Porque cuesta mucho hacer un programa de televisión… Como me decías, una conexión por satélite del discurso de Gorbachov, un espacio publicitario cuesta mucho dinero y además si te equivocas se va a enterar todo el mundo… sobre todo con la cobertura mediática que se le daba a Gorbachov en su época. La gente va a decir: ¡este es un mal intérprete! Y ya estás marcado de por vida. Recuerdo que recientemente con motivo del accidente de la central nuclear de Japón puse la CNN y me dio al mismo tiempo pena de la intérprete del japonés al inglés y vergüenza ajena… porque era vergonzoso cómo interpretaba. Era totalmente incoherente, no se entendía nada de lo que decía. Todos tenemos malos días pero yo saqué la conclusión de que esa señora no era intérprete. Un intérprete bueno o malo tiene días buenos o malos pero ella se pasaba el tiempo diciendo: eeeeeeeh, yes, because, eeeeeh. Tartamudeaba constantemente, no se entendía nada. ¿Tú crees que hay que cobrar más cuando se trabaja para la tele?

22.       Para darte un ejemplo o modelo de semejante notoria incompetencia profesional, te voy a hacer un comentario precisamente sobre CNN y sobre una carta que les envíe hace tiempo en 1986. Pero, resumiendo, mi respuesta es sí, se puede pedir más dinero cuando se trabaja para la televisión.


23.      ¿Cuánto más?

Es un asunto muy individual y depende de la cadena de televisión para la que se trabaje. Cuando trabajo en Nueva York para el Canal 13, público, no pido lo mismo por el mismo trabajo que a ABC, NBC o CBS que son las cadenas más importantes y que tienen más dinero. Lo que has comentado sobre CNN es muy interesante y muy especial porque CNN tiene fama de pagar a sus trabajadores y en concreto a los expertos en idiomas muy poco y eso explica, al menos parcialmente, tu experiencia con la intérprete de japonés. Y lo que te voy a contar sobre mi experiencia de 1986 va a reforzar esa opinión. 1986 fue el año de la cumbre de Reikiavik, que no era por cierto la primera cumbre entre Reagan y Gorbachov. Se habían reunido ya en Ginebra pero fue una reunión bastante superficial. Esta fue una reunión muy seria para celebrar debates muy serios sobre el futuro de las armas nucleares y de los arsenales nucleares. Recordarás que en las relaciones internacionales de aquel entonces esta era la prioridad principal. Hoy día solemos olvidarnos fácilmente del equilibrio del terror nuclear y de la preponderancia que tenía durante la guerra fría. Por una razón u otra que no voy a entrar a comentar ahora, surgió gran confusión durante esa reunión, en concreto, tras una reunión de Gorbachov y Reagan a solas con sus intérpretes. Cuando Reagan volvió a Estados Unidos, había gran consternación entre sus allegados porque ciertos informes apuntaban que había acordado recortes en armas nucleares durante su reunión con Gorbachov. Pero eso era al principio de la perestroika y todavía persistían restos de hostilidad pertenecientes a la guerra fría entre los dos lados. Y Gorbachov hizo una declaración al pueblo soviético en el telediario de las 21:00h y a mí me contrató la ABC para interpretar ese discurso y por cierto, contestando ahora a otras partes de tu pregunta, me gustaría decirte que esta fue la experiencia de interpretación de más alta tensión que nunca pude imaginar. Yo estaba sentado en un estudio de Nueva York a la espera de que comenzara ese discurso tan importante de Gorbachov que iba a ser televisado del principio al final a todos los Estados Unidos. No tenía ni idea de qué iba a hablar Gorbachov, nada de documentación por supuesto y ni la menor indicación de cuánto iba a durar. Aunque con Gorbachov uno se podía imaginar que iba a durar más de lo previsto, y eso fue lo que sucedió. Así que pronunció su discurso en el que denunciaba a ciertos círculos de EE.UU que estaban intentando complicar la situación y duró lo que me dio la impresión de ser una eternidad aunque probablemente fueron cincuenta minutos. ¡Y no veas como me quedé descansando cuando acabó! Luego, un colega me dijo que CNN también había televisado el discurso con intérprete propio. Y conseguí una cinta con la grabación de la interpretación. Además, ABC me proporcionó el vídeo del discurso original. Después de haberlo estudiado, llegué a la conclusión de que en interpretación se trataba del equivalente a la catástrofe de Chernobil. Pero lo que me choca aquí es que no haya consternación mundial cuando pasa este tipo de cosas y es porque no hay víctimas humanas y ese es el problema que tenemos en la interpretación a la hora de garantizar la calidad de nuestro trabajo: a saber, que por muy mal que se haga no hay heridos. Me llevó mucho esfuerzo y tiempo hacer un estudio de los errores de interpretación de ese discurso en el que incluía como ejemplos 17 largos extractos incluido el original ruso en un esfuerzo por ser justo. O sea, incluía tres columnas: el original ruso, la interpretación pronunciada al inglés y una propuesta de traducción correcta en inglés para que los de CNN pudieran comparar estas dos últimas. Y decidí seleccionar tantos extractos porque como intérprete sé perfectamente que se puede poner en la picota a cualquier intérprete eligiendo cualquier tontería aislada que ha dicho en una o dos frases. Hay que tener en cuenta que la interpretación simultánea es un arte tan difícil que se puede pillar a cualquier intérprete, especialmente, si como tú dices Javier, "estás con la escopeta cargada". Y se puede pillar a cualquiera incluido al que suscribe. Así que CNN me mandó una respuesta muy educada y respetuosa diciendo que ellos también habían notado que la cosa no iba bien y que se habían quejado al Ministerio de Asuntos Exteriores que era quien les había recomendado al intérprete.

24.       Hay algo que se te ha olvidado responder. Normalmente las organizaciones internacionales tienen una tarifa acordada en negociaciones con representantes de los intérpretes, una tarifa que es la misma para todos. Así que si tienes que hacer un trabajo de esa importancia ¿cuánto cobrarías? Dos, tres veces más, ¿cuánto?

Cuando empecé no tenía ni idea de cuánto cobrar y, por otra parte, las cadenas tampoco sabían lo que ofrecerme porque no sabían como clasificar este tipo de trabajo. No quería cobrar demasiado poco porque en Estados Unidos no se aprecia lo que no se paga. Y tampoco quería cobrar una tarifa excesiva para que no me volvieran a contratar. Posteriormente, cuando me enteré de lo que cobraban otros colegas de Europa precisamente en entrevistas a Gorbachov me di cuenta de que había estado cobrando muy poco. En todo caso, lo que te puedo decir es que he tenido una larga y fructífera colaboración con ABC y nunca se me ha preguntado antes del trabajo lo que iba a cobrar ni tampoco se me ha llamado después de recibir la factura.

25.       Voy a parecer pesetero pero no me has dicho cuánto…

Siento no poder darte una cifra concreta porque los honorarios dependen en gran medida de la interrelación de las fuerzas del mercado y de la relación entre el intérprete concreto y la cadena de televisión en cuestión. La mención de una cifra concreta transmitiría inevitablemente la impresión errónea de que existe una tarifa establecida cuando no hay nada más lejano de la verdad que eso, al menos, en función de mi propia experiencia. En otros países, especialmente en los de lenguas oficiales distintas a la inglesa, en los que debe haber una demanda más amplia de ese tipo de servicios en radio y televisión, podría haber algún tipo de consenso o entendimiento sobre las tarifas.

Pero, bueno, te voy a contar mi última experiencia. Me llamó ABC para que interpretara el discurso de Yeltsin de dimisión el 31 de diciembre…

26.       Pues no te envidio pero si que te admiro porque yo lo oí en directo en NTV (la cadena privada rusa) y no te digo más…

Bueno, resulta que para cuando me levanté y llegué a los estudios, Yeltsin ya había dimitido. Así que el que no me llamaran la noche de antes dice mucho de la desorganización de estos servicios, y el despilfarro en cosas que no se necesitan o en servicios que no se aprovechan de verdad. Además, sentado junto a mí en la sala de espera para pasar al estudio estaba un intérprete de italiano para, eventualmente, interpretar el mensaje "urbi et orbi" del Papa pero al final no se solicitaron sus servicios porque ABC creyó más conveniente llenar la pantalla con la cara y la charla de su corresponsal femenina en Roma mientras que Su Santidad pronunciaba su supuestamente importante mensaje en vísperas del Año Nuevo y esto nos dice algo de los valores del negocio del espectáculo que siempre prevalecen.

No te he respondido todavía a tu pregunta sobre la diferencia básica entre el trabajo de interpretación para la televisión y el de conferencia. En primer lugar, está el tremendo grado de incertidumbre sobre cuándo va a pasar algo, si va a pasar, qué forma tendrá, cómo será la calidad del sonido, si el técnico tiene la más remota idea de lo que necesitará el intérprete, y después el hecho de que la gente de la tele no tiene mucha idea de cuáles son los requisitos de una interpretación satisfactoria en las organizaciones internacionales y en el mundo empresarial. Además, hay un conflicto entre los valores del negocio del “espectáculo” y los del "documental". Una vez, por ejemplo, recuerdo que tenía cuatro fuentes diferentes de sonido que me entraban en los auriculares, dos en uno y otros dos en otro. Te voy a citar un ejemplo ilustrativo del conflicto entre esos dos tipos de valores. Un día se me contrató para interpretar a Serguei Jrushov, el hijo de Nikita Jrushov. En aquel entonces, creo que fue antes del final de la URSS, se produjo un acontecimiento significativo. Todos los protagonistas de la crisis de los misiles de Cuba de octubre de 1962 se reunieron en Moscú para discutir retrospectivamente la crisis. Había cubanos, estadounidenses y soviéticos. El tema que había saltado a primera plana de los periódicos era una afirmación de Serguei Jrushov según la cual durante la crisis de los misiles, su padre Nikita, había recibido un mensaje de Fidel Castro, un cable, pidiendo a la URSS que tirara una bomba atómica sobre Miami. Como sabes, lo que más gusta a los medios de comunicación es el sensacionalismo, y no podía haber nada que causara más sensación que Fidel pidiéndole a Nikita que tirara una bomba atómica sobre Miami. Así que había habido mucha actividad intentando que Serguei confirmara ese rumor. Al final, se concertó una entrevista con Serguei Jrushov para el programa de noticias de la mañana del canal ABC en Nueva York, y allí estaba yo esperando que empezara la entrevista. Y cuando nos mostraron las imágenes del estudio en Moscú pudimos ver no sólo a Jrushov sino también al hijo de Mikoyan que se había hecho buen amigo de Jrushov (Mikoyan había sido miembro del Politburó durante muchos años). Primero entrevistaron a Mikoyan hijo, que hablaba un inglés pasable y cuando acabó la entrevista, comenzó la de Jrushov. El valor histórico o documental era grandísimo. Se trataba de saber, entre otros, si Fidel le había pedido a su padre que bombardearan Miami. Y le hicieron una pregunta en inglés. Y él contestó en inglés… Y su inglés era horrible: fonéticamente, sintácticamente, semánticamente, gramáticamente. Imposible hablar peor una lengua extranjera. Yo le pregunté al productor del programa: "¿Saben en Moscú que tenemos interpretación aquí?" Así que enviaron un mensaje al productor de Moscú pero no sucedió nada. Continuaron en inglés. Y toda la entrevista se desarrolló en inglés… Y cuando acabó el programa nadie en el mundo se había enterado de nada. Nadie sabía si el famoso mensaje se mandó o no. ¡Y la razón era que se le había permitido hablar en inglés a Serguei Jrushov sin ni siquiera haberle disuadido para que no lo hiciera! Así que al acabar el programa yo le pregunté al productor: "¿Porqué le habéis dejado hablar inglés? ¿Acaso no mandasteis un mensaje a Moscú?" "Sí", respondió. "Pero decidimos que saldría mejor en televisión así".

Y este es un ejemplo más y muy claro del duelo entre el valor-espectáculo y el valor-documental en el que siempre muerde el polvo el último.

27.       Cambiando de tema, ¿qué opinas de la teoría de que las lenguas extranjeras hay que mamarlas para dominarlas?

Esa es otra de esas preguntas que parecen simples y sencillas hasta que empiezas a desembrollarlas. Si quieres abrir la caja de Pandora oculta tras esa inocente formulación, la respuesta es que todo depende de qué entiendes tu por "dominar". Todos los que trabajan con idiomas saben que hay muchas maneras de "dársele a uno bien" los idiomas. Una manera es poder hablar fluidamente pero incluso aquí se puede objetar que si uno no lo puede hacer con acento de nativo o casi de nativo, pues uno no ha conseguido "dominar la lengua". Vale. Pero ¿qué pasa si puedes hacerlo pero tu vocabulario es muy limitado? ¿Dominas o no la lengua? Y recuerda que esa limitación lingüística se aplica tanto a nativos de una lengua que han mamado como a hablantes extranjeros de esa lengua que no la han mamado. De nuevo, no es este el lugar para un análisis completo de este tema pero unos cuantos ejemplos pueden ayudar a ilustrar su complejidad.

Cuando Henry Kissinger llegó a los Estados Unidos tenía 16 años y era un verdadero germanohablante. Después de más de 50 años viviendo en un país de lengua inglesa su acento sigue delatando considerablemente su lengua materna. Su inglés suena claramente "extranjero" comparado con el de mi portero nacido y criado en Nueva York, pero se mire como se mire, aparte del acento, el dominio del inglés del primero es inmensamente superior al del segundo. ¿Qué dirías, que esta comparación demuestra el postulado de que “hay que mamar las lenguas extranjeras para dominarlas - o que lo refuta?

Hay muchos eruditos que son "maestros" reconocidos en lenguas (griego clásico y latín) a las que han dedicado décadas de estudios pero, por definición, no las han "mamado". ¿Impone esto la conclusión de que o éstas no son verdaderas lenguas o que esos eruditos no las han "dominado" de verdad?

El problema con este tipo de preguntas es que ocultan tanto una cuestión de grado como de especie. Y la respuesta sería tan insatisfactoria como: “A igualdad de condiciones, probablemente se tengan más posibilidades de "dominar" una lengua si la has "mamado", dependiendo por supuesto de lo que entiendes por "dominio" en un caso dado, aunque esto no significa que si no la has mamado no puedes "dominarla" o que si la has "mamado" la tienes necesariamente que "dominar".

En uno de tus artículos hablas de que hay que educar a los clientes en su doble papel de oyentes-oradores. ¿Cómo se les podría educar para que distribuyeran discursos cuando los hay, para que no hablen a toda carrera, para que no se giren atrás en vez de hablar siempre en dirección al micrófono, para todo ese tipo de cosas?…¿Qué crees tú que habría que hacer?

28.       Si tuviera que resumirte mi extenso artículo sobre esa materia, te diría que precisamente eso es lo secundario. Lo que es mucho más importante es hacer comprender a nuestros "clientes" el factor FF, a saber que la interpretación simultánea es finita y falible. Durante cincuenta años, hemos permitido que crean que se puede interpretar todo lo que la voz humana puede emitir. Sin embargo, eso dista mucho de ser cierto. Y hay muchos tipos de ejemplos que lo prueban. Desgraciadamente, en todas las actividades multilingües que se celebran en el mundo todo el año, incluyendo el mercado institucional y el privado (y por cierto, con la enorme cantidad de congresos que debe haber, no sé si a alguien se le ha ocurrido hacer un estudio sobre este tema), queda claro que la inmensa mayoría de los oradores desdeñan este importante hecho. Actúan como si los intérpretes pudieran interpretar cualquier tipo de ruido que, por usar la expresión homérica, “escapa de la barrera de sus dientes”. Recuerdo que una vez traduje en la ONU a un delegado de Latinoamérica, creo que era colombiano, que había tenido cáncer de garganta y sólo podía hablar con uno de esos aparatos que producen "una especie de voz" que proviene de la garganta y no de la laringe. A nadie se le ocurrió hacerse la pregunta de si los intérpretes podrían o no interpretarle. Este tipo de cosas hay que ilustrarlas con muchos ejemplos diferentes para que se entiendan mejor. Dicho esto, creo que lo de hablar frente al micrófono o repartir discursos son partes del todo. Lo principal, como te he dicho, es que se piensa que podemos interpretar cualquier cosa que la voz humana es capaz de proferir. Por supuesto que no podemos; pero durante cincuenta años, no les hemos dicho que no podemos y durante cincuenta años no nos han preguntado si podemos. ¡No es por nada que el compromiso ineficaz, incómodo y que elude el problema del Presidente Clinton sobre la homosexualidad en las fuerzas armadas de los Estados Unidos se conoce como “no preguntes, no digas”! Además, el educar a algunos en un sitio concreto no tendrá efecto sobre los demás. Como te he dicho el error se remonta a hace cincuenta años cuando se pensaba que los intérpretes eran brujos y que la interpretación simultánea era posible. Ahora, hemos pasado al otro extremo. Ahora, el asombro surge sólo cuando no somos capaces de hacerlo todo perfectamente bien. Ninguno de esos dos extremos tiene nada que ver con la realidad.

Tengo ciertas ideas para solucionar este problema pero después de llevar cincuenta años escondiendo la cabeza como avestruces, tanto nosotros como los administradores, parecerían radicales, drásticas y tanto políticamente como burocráticamente infumables. Pregúntamelas en nuestra próxima entrevista, o mejor, en nuestra siguiente vida.

 


ARTICULOS PUBLICADOS POR STEPHEN PEARL

 

1983 Translation. “The Death of Dolgushov” by Isaac Babel en “Short Shorts“ An Anthology of the Shortest Stories Bantam Books. pp. 125-28


1992 “Modified Babel : The Keepers of the Tower. A Guided Tour to Interpretation at the United Nations” en Language as Barrier and Bridge, University Press of America . pp.18-30

1995 “Mistranslation and the Media” en The Hong Kong Linguist, No.15, pp.3-12.


1995b “Lacuna, Myth and Shibboleth in the teaching of Simultaneous Interpreting” en Perspectives - Studies in Translatology, Museum Tusculanum Press, University of Copenhagen. pp.161-190

1996 “Changes in the Pattern of Language Use in the United Nations” en Language Status in the Post-Cold-War Era.University Press of America. pp.29-42


1999 “The Other Three Eighths and the Four “F”'s - Finiteness, Fallibility, Freedom of Speech and Fair Competition In the Simultaneous Interpretation Environment” en The Interpreters' Newsletter No.9. 1999. University of Trieste. pp.3-28

No publicado ”Language, Languages, Language Professionals and Promoting Peace - The Problem of Golf and the Illusion of Exercise.” - Language and International Communication en An agenda for Peace. United Nations publications.



Leer más: http://www.javierdelpino.at/news/de-entrevista-a-stephen-pearl-jefe-de-cabina-inglesa-en-naciones-unidas-nueva-york/

 

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